Barcina obliga al PSOE a plantearse la moción de censura
El Parlamento de Navarra reprueba a la presidenta y le exige elecciones anticipadas.
La presidenta navarra, Yolanda Barcina, durante su comparecencia de ayer.
La presidenta navarra, Yolanda Barcina, no tiene ninguna intención de cumplir con la exigencia que está a punto de hacerle el Parlamento foral: que dimita de inmediato y que convoque elecciones autonómicas en coincidencia con las europeas del 25 de mayo. Su negativa coloca al Partido Socialista de Navarra (PSN) ante una difícil decisión, como es encabezar una moción de censura para obligarla a dejar la presidencia, una iniciativa en la que para que salga adelante tendrá que aceptar el respaldo de los votos de Bildu, la coalición de la izquierda abertzale. Si termina por activar la moción, decisión que la ejecutiva regional debatirá hoy, el PSN provocará un fuerte desgaste electoral al PSOE, ya que tanto el PP como el propio Gobierno central han advertido a Alfredo Pérez Rubalcaba de que no le saldrá gratis echar a la presidenta de UPN con la ayuda de la antigua Batasuna.
Sin embargo, lo ocurrido ayer en el Parlamento foral empuja a los socialistas hacia esta vidriosa decisión. La mayoría de la cámara, compuesta por el PSN, Bildu, Nafarroa-Bai e Izquierda-Ezkerra, aprobó un documento que asegura que la consejera de Hacienda, Nieves Goicoechea, con la connivencia de Barcina, se prevalió de su cargo e interfirió en decisiones de este departamento por intereses partidistas y en beneficio de antiguos clientes.
Con estos hechos declarados como probados, la comisión de investigación reclamó al pleno de la cámara que «repruebe» a la presidenta y a su consejera y que les exija el anticipo electoral. De hecho, los firmantes del dictamen, que suman 26 de los 50 escaños del Parlamento, lo que les asegura que sus peticiones serán respaldadas en unos días por el pleno, se comprometieron a que si Barcina se niega a marcharse y convocar los comicios «tomarán las medidas pertinentes para devolver la palabra a la ciudadanía y poner fin a la situación actual», en la que consideran que Navarra está gobernada por un Ejecutivo corrupto.
La presidenta autonómica, como el PP, mantiene que la comisión de investigación no ha probado un solo hecho ilegal o irregular y que el dictamen no es más que un invento y una maniobra política liderada por Bildu para echar a los foralistas del Gobierno de Navarra y tratar de constituir un nuevo Ejecutivo proclive a su futura unión con el País Vasco.
Barcina, que sabe que cuenta con el apoyo explícito de Mariano Rajoy, en un claro desafío al PSOE y a su líder nacional, Alfredo Pérez Rubalcaba, contestó ayer a la oposición que: «No voy a dimitir porque no voy a seguir la hoja de ruta de Bildu. Y el que siga la hoja de ruta que está marcando Bildu y se deje arrastrar por Bildu, que lo explique».