EL CRIMEN DE ISABEL CARRASCO
El inspector Martínez visita otra vez en la cárcel a Montserrat y a su hija Triana
Por tercera vez en cuatro días el padre de Triana y marido de Montserrat González, Pablo Martínez, visitó la prisión de Mansilla de las Mulas. Y por segunda vez en los tres días que ambas están en prisión logró comunicarse con ellas a través del cristal. La presencia del hasta ahora inspector jefe de la Comisaría de Astorga se enmarcó en esta ocasión en el protocolo ordinario para las familias, abierto para los sábados y los domingos, no dentro de las jornadas laborales en las que se necesita el permiso específico firmado por el director del penal, quien por lo que ha trascendido tan sólo lo concedió en uno de los dos intentos anteriores, previa autorización desde Madrid.
Pablo Martínez llegó en su coche, con el parasol bajado para intentar esquivar los focos, y acompañado por dos mujeres con la cabeza cubierta con un pañuelo, también de la familia. El trío visitó a las dos internas de forma independiente durante cerca de 20 minutos. Con el cristal por medio, el padre pudo comprobar el estado en el que se encuentra Triana después de cuatro jornadas en las que, según fuentes de la prisión, no ha dejado de llorar, y hablar con su esposa, que se mantiene todavía entera e incluso altiva dentro del ambiente carcelario. Dos visitas que hicieron que el policía nacional, que consumará su traslado efectivo a la Comisaría de Gijón en los próximos días, saliera con gesto apesadumbrado y sin apenas contacto con el resto de familiares que asistieron ayer a Villahierro.
La visita sirvió además para que las dos internas conozcan la intención de la familia de cerrar la contratación de sus defensas con dos abogados penalistas independientes, aunque dentro de una estrategia conjunta. Dos profesionales acreditados que, previsiblemente, no serán de León.
Quienes no se dejaron ver ayer por la prisión ayer fueron los familiares de Raquel Gago. Los padres y los hermanos de la policía local encausada prefirieron adelantarse a la presencia de la cámaras de televisión y, pese a que ingresó a última hora del viernes, pasaron por el penal durante la mañana del sábado para apoyarla. La familia se encontró a la funcionaria abatida, lo que hacenecesario que se mantenga.
Ahora las visitas, al margen del régimen de los abogados de cada una de las tres partes, tendrán que esperar hasta el próximo fin de semana, salvo que cursen la petición de forma oportuna y la dirección de la cárcel de Villahierro decida aceptarla. Sin este permiso oficial, las internas tendrán que adecuarse a su primera semana completa de vida en la cárcel.