ERC ya no aboga por la desobediencia civil en caso de prohibirse la consulta

Mas mantiene su pulso con Rajoy sin dar pistas sobre sus próximos movimientos.

La secretaria general de Esquerra, Marta Rovira, en una imagen de archivo.

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ramón gorriarán | madrid
León

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Mientras Artur Mas se decide a firmar la convocatoria de la consulta del 9 de noviembre y Mariano Rajoy reúne al Consejo de Ministros para aprobar que se impugne, la situación en Cataluña ha entrado en un compás de espera. En mitad del paréntesis, Esquerra Republicana, promotora de la desobediencia civil si se impide el referéndum de independencia, dio un paso atrás. Los republicanos consideran ahora que es contraproducente esgrimir esa amenaza pues no conduce a nada porque el Gobierno de Rajoy no se va a echar atrás y, en cambio, solo mina la unidad de las fuerzas soberanistas.

La secretaria general de Esquerra, Marta Rovira, fue la encargada de corregir al líder del partido Oriol Junqueras, autor del aviso hace una semana. La número dos del partido argumentó que apelar a la insumisión como respuesta a la prohibición «puede ser impactante para algunas personas». Rovira reclamó a los suyos que no anden «predicando la desobediencia civil». Impactante lo fue para Artur Mas y la mayoría de los dirigentes de CiU que se revolvieron de inmediato contra ese paso cualitativo en la escalada de confrontación.

La formación republicana ya había dado algunas pistas de que no estaba muy de acuerdo con el planteamiento de Junqueras cuando el pasado jueves se negó a respaldar una resolución de la CUP en el debate de política general en el Parlamento de Cataluña que propugnaba que la Cámara catalana respaldase esa estrategia. «No es necesario», dijo Rovira en Catalunya Radio, que se abra ese debate porque las movilizaciones en la calle, como las de la Diada, son el mejor exponente de lo que piensa y hace la sociedad catalana.

«No hay más camino»

El diputado de la CUP David Fernández, sin embargo, insistió ayer en que «no hay más camino» que el de la insumisión cuando el Constitucional impugne la ley de consultas de Cataluña y la convocatoria de la consulta. Entre «obedecer al 80% de la sociedad catalana», ese fue el porcentaje de apoyo de los diputados del Parlament, o acatar la decisión de «doce jueces de un tribunal politizado», la opción es clara, según Fernández, «escogeremos a nuestro pueblo».

El paso atrás de Esquerra fue aplaudido por CiU y la vicepresidente del Ejecutivo autónomo, Joana Ortega, señaló que las palabras de Rovira están «llenas de sentido común». La portavoz de Convergencia, Mercè Conesa, también descartó que la postura del Gobierno de Mas vaya a ser ignorar la resolución que adopte el Constitucional.

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En Madrid, entretanto, el Gobierno de Rajoy seguía a la espera de que el diario oficial de Cataluña publique la ley de consultas para mover su ficha e impugnarla. Hasta que llegue ese momento, todo son rumores porque Mas y sus colaboradores no sueltan prenda. La vicepresidenta catalana apuntó que la firma puede demorarse «unos días», lo que de ser cierto aguaría los cálculos de quienes apostaron por un rápido desenlace.