Perfil | Alberto Ruiz-Gallardón | ex ministro de justicia

Final triste para un líder

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diego carcedo | madrid
León

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La política es, más incluso que el arte de lo imposible, la gran máquina de dar sorpresas. Nadie podía explicarse que Churchill, el gran estadista triunfante de la II Guerra Mundial, perdiese las elecciones en el Reino Unido, el país al que acababa de sacar si no indemne, sí menos afectado por los combates. Guardando las distancias, es la misma sorpresa que acaba de propiciar la caída con todo el estrépito y ningún honor de Alberto Ruiz-Gallardón desde su poltrona en el Ministerio de Justicia y, por extensión, del pedestal al que parecía tenerle destinado desde hace años la política española.

Ruiz-Gallardón fue el político más prometedor de la derecha española durante muchos años. Ningún otro nombre parecía tan claramente predestinado a acceder a tan altas cotas de poder. Su sólida preparación, la influencia de su entorno, la simpatía personal que resultaba arrolladora, y su indisimulada ambición, le tenían predestinado. Se sabía que era muy conservador, lo había dicho en público su padre alguna vez y sin embargo caía mejor en ámbitos de la izquierda que de la derecha.

Se le atribuían ambiciones prematuras que no gustaban a su jefe, Mariano Rajoy, de quien en múltiples ocasiones se vislumbraba como delfín.

En la Alcaldía de Madrid emprendió obras notables encaminadas a cambiar la fisonomía de la ciudad, algunas de corte faraónico que dejaron a la ciudad empeñada hasta en el oxígeno y con el récord poco honorable de ser la capital más endeudada de Europa. La elección de Ana Botella como segunda de su lista fue contemplada por muchos como un gesto encaminado a congraciarse con la extrema derecha madrileña. Cuando el PP ganó las últimas elecciones, no sorprendió que Rajoy lo llamase a su equipo, pero sí que se le atribuyese un ministerio tan gris y poco adecuado para ser utilizado como plataforma política con más altas miras.

Todo discurrió con cierta normalidad, hasta que entró en la polémica la ley de reforma del aborto.

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Hoy Ruiz-Gallardón es un líder frustrado, caído desde el pedestal de sus propios errores.