Rajoy y Sánchez desdeñan la ruptura del pacto de 1978 que defiende Iglesias

El nuevo líder de Podemos marca la agenda política en su primer día en el cargo .

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, durante la clausura de la Asamblea Ciudadana.

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p.d.l.h./n.v. | zaragoza/brisbane
León

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Aunque sea por diferentes motivos, el presidente del Gobierno y el jefe de la oposición coincidieron en rechazar la ruptura del pacto constitucional de 1978 que propuso el nuevo líder de Podemos. Mariano Rajoy achacó esas palabras de Pablo Iglesias al «desconocimiento», mientras que Pedro Sánchez se mostró en desacuerdo con la idea de romper el pacto que dio a luz a la Constitución de 1978, aunque también censuró «el inmovilismo» del jefe del Ejecutivo y su negativa a introducir cambios.

Un día en el cargo, y el nuevo líder de Podemos marcó la agenda política con su demanda de «apertura de un proceso constituyente para romper el candado del 78». Rajoy entiende que esas declaraciones de Pablo Iglesias se han hecho desde la falta de información sobre lo que supuso la transición. Abrir ahora un proceso constituyente en España es, en su opinión, «un sinsentido», y fruto de la ignorancia de lo que supuso ese acuerdo para aprobar la Constitución y pasar del franquismo a la democracia. «Si alguien lo quiere liquidar y tirar todo por la borda, supongo que será por desconocimiento».

Rajoy puso en valor que si España está entre los cuatro países que más han crecido en los últimos 50 años es gracias a la Constitución, con la que se ha vivido «un salto espectacular» y «la época de mayor bienestar». Con el paso de la dictadura a la democracia se lograron, subrayó, «la libertad, los derechos humanos, un régimen de descentralización política acordado entre todos y el ingreso en Europa». El presidente del Gobierno se refirió en estos términos por primera vez a Iglesias y Podemos, a los que, fiel a su costumbre, no citó.

Que se instale la idea de que la única razón por la que proponen una reforma de la Carta Magna es el problema catalán, inquieta a buena parte del PSOE y en especial a quienes, como la presidenta de Andalucía, Susana Díaz, trabajan en territorios donde todo lo que sea percibido como una cesión a los nacionalistas genera un profundo rechazo. Por eso Sánchez repite una y otra vez que Cataluña sólo ha hecho urgente lo que ya era una necesidad imperiosa. Y por eso la propia dirigente andaluza aprovechó la reunión del Consejo de Política Federal en Zaragoza para advertir de que hay razones para abordar cambios constitucionales pero que no conviene ir con «prisas». «No tengamos la tentación de atajar -subrayó- porque corremos el riesgo de que eso aborte la salida federal».

En el PSOE creen que en el momento en el que intenten concretar su propuesta estará «muerta», que el PP, por un lado, y los independentistas, por otro, se opondrán y no habrá nada que hacer. De ahí que se revuelvan contra la «trampa» que, a su juicio, supone el planteamiento del presidente del Gobierno, empeñado en trasladarles la responsabilidad de mover ficha. Ahora serán ellos los que intenten volver a poner la pelota sobre el tejado del Ejecutivo.

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El secretario general del partido retomó así la propuesta planteada hace un año por Alfredo Pérez Rubalcaba, para que la Cámara baja cree un grupo de trabajo en el que políticos y expertos debatan. Un paso previo, dijo, a la creación de una ponencia constitucional.