Una red yihadista captaba niñas en Facebook para enviarlas al Estado Islámico
Doce mujeres españolas ya habían sido adoctrinadas a través de grupos privados de WhatsApp para ir a Irak y Siria.
El ministro del Interior se refirió a estas detenciones en Chile, donde se encuentra de visita.
La red yihadista desmantelada ayer en España y Marruecos era, según los servicios de información, una de las tramas más peligrosas de Europa para la captación de mujeres para la ‘guerra santa’. Los siete detenidos en Ceuta, Melilla, Barcelona y en la localidad marroquí de Castillejos, habían tejido una verdadera tela de araña en Internet para reclutar a adolescentes y mujeres muy jóvenes, a las que poco a poco iban convenciendo para que terminaran abandonándolo todo y convirtiéndose en milicianas y en esposas, en realidad esclavas sexuales, de los muyahidines del Estado Islámico (EI), la organización terrorista que ya sojuzga vastas zonas de Irak y Siria, donde ha impuesto la ley de la Sharia a base de decapitaciones y ejecuciones sumarias.
Los detenidos en Melilla, dos mujeres y un hombre, Ceuta, una joven de 21 años, Barcelona, otra mujer de nacionalidad chilena, y Castillejos, dos varones, tenían como principales zonas de operación Ceuta y Melilla, aunque también intentaron fichar a sus víctimas en otras regiones de España. En total, según la policía, ya habían captado a doce mujeres, muchas de ellas menores o adolescentes. Todas ellas ya habían dado el ‘sí’ para marcharse a Turquía en breve y desde allí llegar a las zonas bajo control de las huestes del Abu Bakr al-Baghdadi, el autoproclamado califa del Estado Islámico.
La red desarticulada en la denominada operación Kibera funcionaba como una verdadera secta. El primer paso lo daban las cuatro mujeres detenidas en España. Ellas se dedicaban a buscar víctimas en las redes sociales, particularmente en Facebook. Desde esa plataforma buscaban un perfil muy particular: jóvenes o directamente menores de edad, con bajas expectativas socio-laborales, usuarias de redes sociales sin supervisión paterna y de religión musulmana, aunque tampoco descartaban captar a infieles.
Cuando habían encontrado a su candidata a yihadista o esclava sexual la sometían a través de Facebook a un verdadero bombardeo de mensajes con la consigna de que «la crisis de valores en la sociedad occidental actual solo puede ser compensada a través de la interpretación extrema de los valores del islam».
Poco a poco, las cuatro detenidas iban filtrando a las candidatas hasta seleccionar a las víctimas que pasaban a la fase siguiente. En esa segunda etapa, las jóvenes eran redirigidas a foros muchos más privados. La red usaba fundamentalmente grupos privados de WhatsApp, que eran administrados por las captadoras. Allí, los sutiles mensajes de Facebook se tornaban en verdaderas arengas y consignas invitando a las mujeres a pasar a la acción y a abandonar sus familias. Las que respondían positivamente a esos mensajes pasaban a una tercera fase, en foros de Internet aún mucho más cerrados con «altísimas medidas de seguridad», en palabras de los investigadores.
La fase final, a la que solo accedían las mujeres que ya estaban claramente convencidas de incorporarse al Estado Islámico, era el contacto personal con alguna de las captadoras para ultimar el viaje a Irak y Siria. La mayoría de las doce mujeres reclutadas por la red habían llegado a este penúltimo paso antes del viaje.
Los cinco yihadistas detenidos en España serán puestos mañana a disposición del juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, que ha coordinado las redadas que comenzaron a las 6.45 de la madrugada de ayer y que han incluido seis registros en Barcelona, Ceuta y Melilla.
A juicio del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, la singularidad de esta operación, pone de manifiesto «la necesidad de mantenerse en guardia» y confirma que « el fenómeno del terrorismo yihadista, que se disputa el liderazgo con Al Qaeda, es una amenaza que nos afecta a toda la comunidad occidental y a toda la civilización». En esta línea, Fernández Díaz, afirmó que la operación debe ser puesta en «su justo valor», pues la amenaza del yihadismo es «real».