La presidenta andaluza apela a la honradez de la política
La secretaria general del PSOE andaluz, Susana Díaz.
La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, apeló ayer, cuatro días después de que el Tribunal Supremo citara a declarar como imputados a Manuel Chaves y José Antonio Griñán, a la honradez y honestidad de la política y pidió que «nadie baje la cabeza porque milita en el PSOE». La gobernante reclamó a sus compañeros que se apliquen el consejo que le dio su padre cuando decidió afiliarse: «Si te vas a meter, que nadie me haga bajar la cabeza, que soy un trabajador y lo que tengo me lo he ganado yo». Ahora, prosiguió, «no quiero que nadie señale a un socialista» porque «somos gente honesta y honrada y representamos a un pueblo».
Esta velada alusión a la corrupción, «que nadie venga a ensuciar lo que es de todos, limpiamos la vida publica pero de verdad», la planteó justo al finalizar su intervención en un multitudinario mitin celebrado ayer en Granada y fue recibida con un atronador aplauso y el público en pie. Fue la única mención al asunto. Díaz prefirió centrarse en recordar el referendo que dio la autonomía a Andalucía en 1980 y reivindicó esa fuerza que hace 35 años se inclinó del lado de los andaluces en una «pelea desigual donde algunos, con todo el poder del estado, querían ahogar la voz de la región».
La presidenta destacó que los socialistas han demostrado en los últimos 35 años que se pueden hacer las cosas de otra manera, sin recortar en servicios sociales y manteniendo la educación, la sanidad y la dependencia como prioridades. Pese a lo que vaticinan las encuestas, Díaz descartó un pacto con el PP, y también con quienes «vienen a insultarnos y se meten conmigo por ser hija de fontaneros», en alusión a Podemos.