Sánchez tira de Gabilondo para presumir de un PSOE más «abierto y decente»

Promete listas abiertas, limitar mandatos y aforamientos y acabar con los indultos políticos.

El presidente asturiano, Fernández, y Sánchez.

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paula de las heras | madrid
León

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Si lo tiene que explicar en términos orgánicos o procedimentales, Pedro Sánchez está perdido porque, de golpe y porrazo, convirtió en papel mojado su defensa a ultranza de las primarias y, sin más argumento que el de las posibilidades electorales, se cargó a un secretario regional al que no tenía por precisamente afín y a toda su ejecutiva. La brutal operación le ha permitido, sin embargo, colgarse una medalla en términos políticos. El secretario general presume ahora del nombramiento del profesor Ángel Gabilondo como un emblema del PSOE que él propugna: «un partido abierto que cuenta con independientes porque la nueva política -dijo ayer en Asturias, junto a su presidente Javier Fernández- es abierta y decente».

El líder de la oposición lleva días asegurando que es su intención contar con más figuras de ese tipo, no adscritas formalmente al partido pero sí implicadas en la defensa de sus ideas, para formar parte de sus listas electorales. Lo hace como una muestra de sus ansias de renovación, como prueba de que entre sus objetivos está acabar con la endogamia que tanto escama a los ciudadanos. Pero, tiene difícil (salvo nuevo golpe autoritario) que esa entrada de aire fresco se produzca, como en el caso de Gabilondo, en el encabezamiento de las candidaturas.

Los aspirantes a presidencias autonómicas y municipales ya han sido elegidos, y el jueves tranquilizó a quien pueda temer verse convertido en un nuevo Tomás Gómez al afirmar que son todos son «excelentes candidatos». Pero, además, en un plano hipotético, a futuro, el reglamento de las primarias establece que sólo pueden aspirar a ellas los militantes. Es decir, que salvo cambio, la endogamia de la que abomina el secretario general de los socialistas seguirá siendo la ley.

Hasta el momento, nada ha apuntado Sánchez de un cambio en las normas internas, pero lo que sí volvió a prometer en Langreo, adonde acudió para celebrar los mil días del Gobierno socialista de Fernández, fue una reforma electoral para que haya «listas abiertas».

Es la segunda vez, en menos de una semana que reitera esa propuesta que, sin embargo, su partido no termina de concretar. En sentido estricto, listas abiertas son aquellas que permiten a los votantes escoger candidatos de diferentes partidos y establecer su orden de preferencia, como ocurre en España sólo para el Senado y en países como Suiza y Luxemburgo. El PSOE nunca ha defendido una fórmula tan extrema. Lo que sí llevó Alfredo Pérez Rubalcaba en su programa electoral, y lo que también aprobó la Conferencia Política de la formación en noviembre de 2013, fueron listas «desbloqueadas», esto es, un sistema que permite al elector elegir la lista de un solo partido y modificar total o parcialmente el orden de los candidatos, bien estableciendo un orden numérico o bien tachando algunos nombres.

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Es de eso de lo que habla Sánchez. Ya el pasado noviembre se comprometió, de hecho, en un acuerdo con Transparencia Internacional, a presentar en el plazo de tres meses una iniciativa parlamentaria para reformar la legislación en ese sentido. Aún no lo ha hecho. Pero los socialistas aseguran que su compromiso sigue firme. En ese terreno y en otros que su secretario general volvió a poner sobre la mesa: la limitación de mandatos presidenciales y de los aforamientos, y el fin de los «indultos políticos».