La policía desarticula la principal franquicia del Estado Islámico en España
Los ocho detenidos, uno de ellos en Cebreros (Ávila), captaban muyahidines.
Traslado del detenido perteneciente al Estado Islámico en la localidad abulense de Cebreros.
El Ministerio del Interior no se anduvo con rodeos: la célula desarticulada en la madrugada de ayer en Cataluña, Ávila y Ciudad Real «representaba una amenaza grave, concreta y continuada para la seguridad nacional». De hecho, los mandos de la lucha antiterrorista apuntan a que los ocho arrestados (seis hombres y dos mujeres) constituían probablemente la principal franquicia del Estado Islámico (Daesh, por sus siglas en árabe) en España. Los detenidos formaban un grupo multidisciplinar, directamente controlado por un dirigente de la organización de Abu Bakr al-Baghdadi, que se dedicaba a difundir en castellano la propaganda más brutal de los yihadistas de Irak y Siria hasta captar muyahidines para atentar en territorio nacional.
En la redada participaron decenas de funcionarios de la Comisaría General de Información y de la Brigada Provincial de Información de la Jefatura Superior de Policía de Cataluña, coordinados con agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Las redadas, incluyendo ocho registros, se desataron de manera simultánea en Cebreros (Ávila), Fuente el Fresno (Ciudad Real), en Figueras (Gerona) y en las localidades barcelonesas de Piera, Manlleu, Malgrat de Mas, Hospitalet de Llobregat y Tarrasa. Todos los arrestados son españoles, cinco de ellos de origen marroquí.
Interior destacó que todos ellos «formaban una estructura perfectamente organizada» bajo los «dictados» del Estado Islámico. Aunque el grupo actuaba de forma «deslocalizada y autónoma», todos sus integrantes estaban coordinados por un dirigente del Daesh, quien desde Siria «tutelaba» las actividades de la célula. Este mando terrorista, cuya identidad no fue desvelada por la policía, lleva meses en búsqueda y captura internacional a petición de España, que lo acusa de haber dinamizado varios grupos yihadistas.
Los responsables de los servicios de Información destacaron la pluralidad de actividades que realizaba la célula desmantelada, empezando por su servicio de «propaganda». Los arrestados difundían material yihadista del Estado Islámico, pero traducido al castellano y «adaptado» a la «idiosincrasia» de sus víctimas.
Más allá del proselitismo, los ocho detenidos también habían montado una red para seleccionar, adoctrinar, radicalizar y, por último, captar posibles muyahidines dispuestos a actuar en España como «lobos solitarios».
La última de las funciones que el EI había encomendado a los arrestados era la captación también de voluntarios para luchar en las filas del Daesh en Siria e Irak.