Las tensiones entre Pedro Sánchez y Susana Díaz se trasladan a la campaña
No es seguro que ambos compartan escenario en la visita del líder a Andalucía.
Sánchez saluda a algunos simpatizantes antes del acto electoral en la playa de la Zurriola de San Sebastián.
Ni siquiera la necesidad de evitar que los líos de partido afecten a una campaña electoral crucial para el PSOE ha servido para disimular la distancia que separa a Pedro Sánchez y Susana Díaz. El secretario general del PSOE recorrerá siete de las ocho provincias andaluzas en estos quince días de movilización para pedir el voto en los ayuntamientos y comunidades autónomas que celebran comicios el 24 de mayo, pero a estas alturas la presidenta de la Junta de Andalucía en funciones no ha confirmado aún si participará o no en algún acto con él.
No lo hará seguro en ninguno de los mítines de esta semana —hoy Sánchez estará en Granada y en Jaén, y el jueves visitará Cádiz y Málaga— y la única respuesta oficial que se da tanto desde su entorno, en Sevilla, como desde el del líder nacional, en Madrid, es que «la agenda del día 20 no está cerrada». Ese día, el penúltimo de la campaña, el secretario general tiene intención de celebrar actos en Córdoba, Huelva y, finalmente, en la capital andaluza. Es ahí donde buena parte de los dirigentes del PSOE consideran que sería lógico que compartieran escenario.
El mero hecho de que la dirigente andaluza mantenga viva la incógnita de si lo hará o no evidencia su nula simpatía por Sánchez. Es cierto que estos días no son precisamente fáciles para ella, que ha vuelto a abrir negociaciones con todos los grupos del parlamento regional en un intento de desencallar su investidura. Pero eso no le impide reservar un espacio a la campaña.
Díaz estará hoy, de hecho, en Huelva. Es, dicen los suyos, una promesa que hizo a la viuda de un compañero del partido que falleció hace unos meses. Y el jueves se irá hasta Asturias para acompañar en un mitin al presidente socialista del Principado, Javier Fernández, que según las encuestas tiene opciones de revalidar en el cargo aunque necesitaría apoyo de Podemos. Es, pues, una cuestión pura y dura de voluntad. Aunque el lunes su secretario de Organización, Juan Cornejo, tratara de poner al asunto un argumento racional y dijera que así, cada uno por su cuenta, se llega a más sitios.
Fractura interna
Nunca se ha planteado una situación así. Lo normal es que allá donde va el secretario general en campaña vaya también el líder del partido en el territorio. No necesariamente tiene que estar en todos los actos, hay que tener en cuenta, además, que en Andalucía no hay ahora autonómicas, solo municipales, pero no estar en ninguno resultaría, según admiten diversos dirigentes, poco menos que inconcebible. Tanto que algunos creen incluso que Díaz «no se atreverá» a hacer ese feo a Sánchez porque le pasaría, aseguran, factura interna.
Ya en la campaña de las andaluzas del 22 de marzo ocurrió algo similar. La dirigente regional optó por asumir en exclusiva todo el protagonismo sin ningún tipo de ayuda externa, lo que implicaba que el resultado, que esperaba bueno para el partido, también se le imputaría a ella y solo a ella. Sánchez sólo pudo participar en dos actos. En el primero, en Almería, ya molestó a Díaz con su «hagamos una alianza: tú en San Telmo, yo en La Moncloa» que fue como ‘mentar la bicha’ porque la baronesa andaluza no oculta sus aspiraciones de ser líder nacional y, aunque parezca que el momento no es el más propicio para ello, no se desprende de esa carta.