Rajoy afirma que se necesitan líderes moderados, pactistas y dialogantes

Pone a Monago como ejemplo de gestión de un presidente sin mayoría absoluta.

Mariano Rajoy interviene en un mitin en la localidad de Don Benito.

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N. Vega | MAdrid
León

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Los tiempos han cambiado y en los cuarteles generales de los principales partidos comienza a asumirse la nueva etapa. Todo apunta al final de las mayorías absolutas y a una desconocida era de acuerdos entre las distintas formaciones. El PP tiene, por ahora, en Extremadura el antecedente más inusual de pactos.

El consenso alcanzado entre los populares e IU permitió en 2011 a José Antonio Monago formar gobierno gracias a la abstención de una fuerza antagónica. Esa pirueta se ha convertido en el ejemplo que pone en valor el presidente del Gobierno y en el prólogo de lo que está por venir para que el PP conserve su poder territorial, probablemente también en Castilla La-Mancha, donde Mariano Rajoy respaldó ayer de nuevo a su número dos en el partido, María Dolores de Cospedal.

«Monago ha sabido gobernar sin mayoría, ha gobernado y actuado como un líder centrado, moderado, pactista y dialogante, que es lo que es y es lo que la situación exigía y sigue exigiendo en el futuro sea cual sea el resultado», advirtió el presidente en Don Benito, en su primer acto de la jornada.

Sorpresa en Extremadura

La encuesta del CIS publicada la semana pasada ha sorprendido al PP, que confiaba en no necesitar a nadie para mantenerse en la Junta extremeña y que ha visto que el último sondeo ubica al PSOE en primera posición. De ahí que el jefe de Ejecutivo insista en alertar al electorado sobre los riesgos de apostar por cualquier formación que no sea el PP. «Sólo hay un peligro —subrayó con la mente puesta en los socialistas—, que es parar el cambio que se inició en 2011 en nuestro país y volver atrás, a las políticas trasnochadas que se aplicaron en España y que nos dejaron en la situación que conocéis».

Es la vieja filosofía de ‘el PP o el caos’ que sirve a Rajoy para repasar los logros de su gestión frente a la «historia triste» que legó el PSOE o la inexperiencia de los candidatos de Podemos o Ciudadanos, que ignoran, según el presidente, que «gobernar es muy difícil».

En las calles de Villanueva de la Serena, localidad por la que Rajoy y Monago dieron un paseo, sonaba precisamente el famoso rap del candidato extremeño, aquel en el que se desvincula de colores y siglas, y que en su momento hizo torcer el gesto a más de uno en el PP. Pero es el ‘acento Monago’, en el que la cúpula del partido ha puesto su fe si la noche del 24-M permite presumir de resultados.

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Rajoy, con camisa y sin chaqueta, se presentó junto a un Monago que calzaba zapatillas azules. Son las exigencias del guión del candidato. Esas que empujan al jefe del Ejecutivo a pasear por pueblos y ciudades, y a fotografiarse junto a niños, jóvenes y mayores.