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«Primaremos la economía social y la transparencia» «Enderezamos las arcas y es hora de mejorar servicios» «Los presupuestos serán participativos» «Ser cercanos al vecino y bajar sueldos a políticos» «Cambiaría la forma de hacer dando prioridad al día a día de los vecinos» «Bajaré los impuestos al nivel de hace 4 años cuando era alcalde» «Proyectamos producir biomasa en suelo baldío»

marciano

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pilar infiesta | villaquilambreP. INFIESTA | VILLAQUILAMBRE
León

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Clara y directa, esta técnico de la Plataforma de Voluntariado de 45 años ligada a Civiqus desde su fundación en 2007, se presenta bajo las siglas de Ciudadanos «por la coincidencia de ideas».

—¿Desaparece Civiqus?

— No, queda a nivel organizativo como partido, pero en las elecciones sólo nos presentamos como C’s para que se puedan sumar votos desde los distintos municipios para la Diputación o la Junta. Unas instituciones desde las que defender también Villaquilambre. Es ilusionante presentarte con unas siglas emergentes. Pueden acusarnos de visionarios, pero no de oportunistas, porque cuando alcanzamos el acuerdo con C’s el pasado verano no estaban en las encuestas.

—Plantea reutilizar el Ayuntamiento para emprendedores, explíquelo.

—Nuestros pilares son la transparencia, la participación, el empleo y los servicios públicos. Para promover el trabajo pensamos en dar utilidad a la tercera planta del nuevo Ayuntamiento, que ha quedado bastante infrautilizada, convirtiéndola en un vivero de emprendedores, donde posean una pequeña infraestructura para dar sus primeros pasos y puedan reunirse. Además, les daríamos facilidades para constituir sus empresas.

—¿La política social seguirá siendo su prioridad?

—Sí, mientras la mala situación económica continúe estaremos obligados a atender a los más desfavorecidos. Pensamos crear una red integral de ayuda que simplifique los trámites para acceder a una beca, alimentos, subvención a la vivienda... Sobre todo, queremos eliminar que haya que presentar toda la documentación cada vez que se solicite una nueva ayuda.

—¿Formó parte del equipo de gobierno con Civiqus, qué aportaron al bipartito?

—La sensibilidad social y mantener, a pesar de los recortes, las políticas hacia las personas que peor lo estaban pasando. En materia económica, el logro de reconducir las finanzas del Ayuntamiento a la senda de la viabilidad, creo que todo el mundo ve claro que fue obra de Manuel Mitadiel (concejal de Hacienda).

—¿Y qué propone para los próximos 4 años?

—Implantar un sistema dinámico de comunicación con los ciudadanos a través de Internet, para que sepan lo que se hace, en qué se gasta el dinero y cuál es la agenda de su alcaldesa; mejorar las instalaciones deportivas, que tanto demandan los vecinos; y adaptar los servicios a la población, porque Villaquilambre es como un niño que creció de golpe y le quedan cortos los pantalones. También primaremos la economía social y los consejos paritarios.

—¿Por qué firmó su programa como un contrato?

—Porque es el momento en que los políticos tomen en serio sus responsabilidades y no demuestren miedo al compromiso. Estamos tan seguros de que el programa es creíble y realizable, que sellamos el contrato, porque las propuestas se elaboraron tras una escucha activa de cuatro años con los vecinos. Si alguna parte de ese programa no pudiera acometerse, convocaríamos a la ciudadanía y explicaríamos el porqué. La gente está harta de secretos.

—¿La gestión del Centro de Día será pública o privada?

—Sacaríamos los pliegos a licitación, pero siempre apoyando una reserva e plazas para empadronados en Villaquilambre.

—¿Con quién no pactaría?

—No contemplo otro escenario que ganar. Planteamos, además, una campaña limpia, en positivo y mirando hacia adelante.

El PP ha vuelto a confiar en este diplomado en Trabajo Social de 40 años, que comenzó su andadura política en Nuevas Generaciones hace 24 años y que, tras un mandato en la Alcaldía se define como un regidor accesible a los vecinos.

—Devolvió al PP la Alcaldía del municipio tras 20 años, ¿cree que revalidará el puesto?

—Tengo buenas perspectivas, porque hemos realizado un buen trabajo que espero los vecinos sepan valorar. Mis puertas han estado abiertas siempre a todos los ciudadanos que lo han deseado, y ahora tengo una visión más cercana a las necesidades y los proyectos que deben ponerse en marcha.

—Tras cuatro años, ¿qué otras prioridades se marca?

—Seguir reduciendo la deuda, siendo buenos pagadores, regenerar las zonas verdes, los parques para los pequeños, el asfalto de las calles tan deteriorado por la nieve, al tirar tanta sal, y el alumbrado público. Pensamos en cambiar las luminarias por ahorro energético y en apostar por las políticas sociales, porque aunque nos acusan de no ser sensibles, no es verdad, todos tenemos a alguien en el paro y queremos ayudar.

—¿Qué logros asigna al PP esta legislatura en que gobernó con Civiqus?

—El económico, porque el alcalde delega competencias, pero es quien lleva a buen puerto el barco. Civiqus quiere ahora colgarse esa medalla por electoralismo, pero aquí hay un equipo de funcionarios y auxiliares que trabajaron mucho y bien, y un alcalde que estuvo al frente del equipo como timonel. Si no hubiera estado yo, las cosas hubieran sido muy diferentes y en dos meses podían haber estallado. Tengo una forma de gobernar y de priorizar, de ser conciliador y dialogante, que ha ayudado a enderezar las arcas y es hora de mejorar servicios. Puede haber una orquesta buena, pero sin director, cada uno toca por su lado.

—¿Cree que rematar el Ayuntamiento le beneficiará o perjudicará?

—Beneficiar, pero no lo hice por los votos, sino por responsabilidad. Era un edificio en el que se habían metido 3,5 millones, parado y que se iba a estropear. Con una política de contención del gasto y austeridad en los materiales, se logró culminar las obras. Entiendo de construcción y no quería ver morir el inmueble, porque recuperarlo más adelante sería titánico. No es un edificio para el alcalde, sino para los concejales, los ciudadanos y la plantilla, para que tengan un espacio digno de trabajo y puedan atender en mejores condiciones y dentro de despachos a la población. Se centralizan los servicios y ahorramos 700.000 euros en sedes.

—¿Qué actuaciones le dejan dormir tranquilo?

—Poder haber enderezado la economía. Hasta hace poco no nos querían servir ni hierros para arreglar vallas de los parques, pagábamos a tres años a los proveedores, fuera de los límites, que nos costó, por ejemplo, 700.000 euros con Dragados. Terminar el Ayuntamiento, el centro de día (600.000 euros), el tanatorio (1 millón), las obras de Saleal (1,5 millones), eliminar la escombrera junto al colegio de Villaobispo, donde ahora hay una pista con hormigón pulido, cumplir, pagar...

—Defina a su equipo?

—Es gente preparada, pero, sobre todo, comprometida con el municipio, de donde son.

—¿Teme la irrupción de los partidos emergentes?

—No, estoy realmente tranquilo, porque hemos hecho un buen trabajo. Villaquilambre ya no es la casa de los líos, con mociones de confianza, de censura, denuncias. Podíamos haber hecho más, pero la situación económica era la que era.

Asegura que a la asamblea del partido y a ella misma les gustan los ayuntamientos abiertos a la participación, los servicios públicos, la puesta en valor del patrimonio cultural y de la ribera del Torío. Rechazan las escombreras y lamentan la falta de un plan para reabrir la Villa Romana de Navatejera, a pesar de ser reconocida en las guías europeas. Confeccionarían unos «presupuestos participativos sin derroche, obras faraónicas y redistribuyendo el dinero para todos». Se define como «aire nuevo y fresco» que representaría una «ruptura total» con las anteriores formas de gobernar instaladas en el conformismo y en el no se puede hacer nada. «Queremos demostrar que hay otra forma de hacer política atendiendo a los vecinos, siendo más cercanos y haciéndoles caso». La candidata de IU no está en contra de los pactos, pero marca una línea roja para quien no apoye los servicios públicos, la transparencia, la participación y a los más desfavorecidos. Está «muy ilusionada» y esperan alcanzar 3 concejales, pero aún con cero «seguiríamos trabajando por los vecinos».

Conocido por su trabajo desde hace doce años en el Polideportivo de Navatejera, da un paso al frente junto a un grupo de vecinos nóveles en política, que están «hartos» de la escasa gestión de los partidos tradicionales. Apuesta por «ser cercanos e invertir en el día a día», sin obras faraónicas, pero sí que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos, como el arreglo de parques, calles o una mejor distribución de las plazas de los colegios de Nava y Villaobispo. Señala que al estar de cara al público y hablar con más de 300 personas cada jornada, su programa se llena con las reivindicaciones de los vecinos, «que piden cosas facilísimas de llevar a cabo, como que no se asfalte los tres meses finales de una legislatura, sino cuando se necesite, que haya más cercanía y transparencia». Si accedieran al gobierno, eliminarían los cargos de confianza, rebajarían los sueldos políticos y harían públicos los presupuestos y en qué se gastan los dineros públicos. Los plenos se celebrarían por las tardes para que puedan acudir más vecinos, y se reforzaría el contacto con la gente.

Este ingeniero industrial de 37 años que se presenta por primera vez como candidato cambiaría «las formas de hacer política», dando mayor prioridad «al día a día de la gente». No apuesta por obras faraónicas, pero sí «en cubrir las necesidades de los vecinos, con espacios adecuados para relacionarse, parques en condiciones y calles en buen estado gracias a un plan de asfaltado permanente». Echa en falta transparencia, ya que «si buscas en la web municipal el último Pleno que se puede consultar es de 2011», explica. Un proyecto prioritario para el PSOE sería impulsar el centro de salud comprometido en terrenos de Navatejera, pero sin ejecutar, sobre el que ironiza que «este equipo de gobierno ha puesto por delante a los que ya no están (por la construcción del tanatorio) frente a los vivos». Según explica, en Benavente, con una población de 20.000 habitantes, disfrutan de un centro de salud y de un instituto, otro servicio por el que apuesta el socialista, ya que muchas familias «optan por escolarizar a sus hijos en centros de León para no tener luego problemas en Secundaria». Entiende que ambos edificios «no se han luchado lo suficiente, porque para que salgan adelante hay que insistir mucho». Respecto a la división del PSOE en Villaquilambre, cree que «no es nada nuevo en los partidos de izquierdas ser inconformista». Cree que les pasará factura «el tema de la marca hacia los partidos tradicionales», una cuestión que espera superar con «una imagen renovada y fresca y desde una perspectiva joven». No obstante, en su lista incluye a antiguos ex concejales «que aportan experiencia». Tenderá lazos con la gestora.

El leonesista Lázaro García Bayón confía en recuperar la Alcaldía de Villaquilambre que ostentó de 1999 a febrero de 2004, y de 2007 a 2011, con una lista «renovada, que incluye a muchos jóvenes con ganas de trabajar». Asegura que en su equipo de gobierno nadie gozaría de dedicación exclusiva y las percepciones serían por asistencias a comisiones y plenos. También considera fundamental recuperar el Aula de Respiro para mayores que se cerró, impulsar el Centro de Día y, sobre todo, el proyecto de Centro de Salud, «que quedó muerto, a pesar de disponer de los terrenos en Navatejera y ser muy necesario para evitar desplazamientos de la población a León». Los apeaderos de Villasinta y uno nuevo en Nava, a la altura del Día, junto con la implantación del autobús que se suprimió en Navatejera y Villaobispo, son otras iniciativas que rescataría, junto con la promesa de bajar «impuestos al nivel de hace cuatro años cuando era alcalde». García Bayón asegura sentirse «fuerte, con ganas y posibilidades». No teme a los partidos emergentes, porque «no son nuevos, sino viejos: Ciudadanos es Civiqus e IU cambia el número 1 al 2 y viceversa», aunque reconoce que la incógnita es Podemos», indica. Recuperar los parques, las aceras, las carreteras sin baches y dotar de mayor número de policías al municipio, «dado los problemas de seguridad que se están produciendo», son otras propuestas claves. Según explica, van «a realizar actuaciones pequeñas y factibles en los diez pueblos, según las peticiones que hemos recogido de los vecinos, porque no vamos a prometer lo que no se pueda hacer», remarca.

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Este ex guardia civil de 57 años, que imparte cursos de formación, considera que Villaquilambre posee un potencial enorme que hay que explotar para no vivir siempre e unos ingresos ligados a los impuestos. Su proyecto pasa por incentivar el cambio de los terrenos de regadío del municipio baldíos a suelos generadores de biomasa. Ayuntamiento y productores constituirían una empresa mixta para gestionar esa riqueza que espera genere numerosos puestos de trabajo. La segunda pata del plan se pondría en marcha con la ampliación del polígono industrial, momento en que se aprovecharía para impulsar una planta de transformación de biomasa. También ve en la producción de madera de calidad una fuente de ingresos para «las generaciones venideras». El objetivo, además de fomentar el trabajo, es reducir la «enorme deuda municipal, minorar la presión fiscal y poner en práctica políticas sociales para ayudar a las familias, por ejemplo, con un bono social para el pago de la electricidad, ayudas a la adquisición de libros...». Ajustarían gastos sin reducir servicios.