El PP no se manifiesta ante la petición realizada por el ex tesorero
Un silencio apenas roto por algún improperio como «jeta» o «caradura». Así se recibió en la sede nacional del PP en la calle Génova de Madrid la solicitud de Luis Bárcenas para volver a su puesto de trabajo. Más de un dirigente confesó que pensó que era una broma cuando le comunicaron las intenciones del culpable de los mayores dolores de cabeza que han sufrido en el partido. La orden que emanó de la dirección nacional fue no comentar el hecho.
Pero el portavoz electoral, Pablo Casado, o no recibió la consigna o su afán de ‘contestatodo’ se impuso sobre la disciplina y comentó que el ex tesorero debe preocuparse de «cuándo va a volver a la cabeza» antes de pensar en regresar al PP porque «nunca» va a tener un hueco para retornar. Casado aseguró en declaraciones a La Sexta que los populares son «los más perjudicados, indignados y escandalizados» por la conducta de «este señor». Recordó asimismo que el PP «expulsó» a Luis Bárcenas.
En nómina
En realidad el PP echó al ex tesorero cuando se publicó su contabilidad paralela el 31 de enero de 2013, y no antes. Desde abril de 2010, cuando fue imputado en el caso Francisco Correa, dejó de encargarse de los dineros, pero estuvo en nómina del partido sin actividad conocida a razón de 21.000 euros al mes. Es decir, que se embolsó casi 720.000 euros en dos años y ocho meses sin hacer nada, según recogió el Tribunal Superior de Justicia de Madrid en el fallo del pleito con el PP por su despido.
Casado insistió en que la contabilidad paralela era una cuestión personal de Bárcenas en la que el PP no tuvo nada que ver, aunque el anterior instructor de la causa, Pablo Ruz, decidió que el partido se tendrá que sentar en el banquillo de los acusados como partícipe a título lucrativo del manejo de dinero negro.
Desde Mariano Rajoy al dirigente más modesto reconocen que los negocios del ex tesorero, y la corrupción en general, son el mayor baldón del PP, algo por lo que tendrán que sufrir consecuencias electorales este domingo. Pero el portavoz electoral defendió la respuesta del PP porque reaccionó y tomó medidas. La secretaria general, Dolores de Cospedal, en cambio, recordó hace unos días que en su partido «no había nadie dispuesto a dar la cara» en mitad del escándalo y tuvo que hacerlo ella «sin llevarse por delante al PP histórico y sin cargarse el partido».