Griñán consuma su anunciada renuncia como senador ante el Parlamento andaluz
En una carta desea suerte a la presidenta andaluza y «de vez en cuando, un cafetito».
El ex presidente de la Junta de Andalucía, Griñán.
La implicación de los ex presidentes andaluces José Antonio Griñán y Manuel Chaves en el caso de los ERE planeó como un incómodo invitado durante las negociaciones para la investidura de la socialista Susana Díaz como presidenta de la Junta de Andalucía. De poco sirvió su compromiso de marcha «en diferido». Pero ayer, un día después de proclamada Díaz, Griñán formalizó su anunciada renuncia como senador autonómico ante la cámara que lo eligió en 2013.
De materializarse esta renuncia supondría que de ser juzgado por el caso de los ERE no lo haría en calidad de aforado y pasaría a manos del juzgado 6 de instrucción, del que era titular Mercedes Alaya. La nueva titular debe decidir si acepta la comisión de servicios que ha solicitado Alaya para el sumario de los ERE, y si la acepta podría ser ella la que termine de instruir la causa.
La renuncia de Alaya se produce además pocos días antes de que se celebre el pleno en el que se renovarán los senadores autonómicos por Andalucía, y el socialista no figuraba entre los candidatos.
La decisión no supone ninguna sorpresa porque fue tomada por Griñán en abril, justo un día después de declarar como imputado ante el Tribunal Supremo por el caso de los ERE, entonces dejó claro que su voluntad era dejar la política una vez que se produjese la investidura de Díaz y porque «su familia ya no aguantaba más». «Yo ya he renunciado a todo, a qué han renunciado los demás?», se preguntó entonces. Distinta era la situación de Manuel Chaves, quien presionado por la marcha de su sucesor, se vio obligado a responder que también se retiraría de la vida política, pero cuando terminara la actual legislatura.
Según la información facilitada por el despacho de abogados de Griñán, Díaz fue de las primeras en conocer su decisión de marcharse. A ella remitió un correo electrónico el 10 de abril, acompañado de una carta de renuncia, en la que pedía a la presidenta en funciones «que no me renovéis en el cargo de senador… ni siquiera para los meses que restan de legislatura». El ex presidente evidenciaba el «dolor» que sentía al verse imputado en la causa de los ERE tras «45 años de servicio presidido por la honestidad pública y el servicio al interés general». «Me siento mal, pero no lo suficiente para saber que mi ego no puede estar por encima de la necesidad colectiva», decía, y se despedía de Díaz deseándole «mucha suerte» y, «de vez en cuando, tomar un cafetito».
Pero con la investidura empantanada y la presencia de los dos ex presidentes imputados convertida en el principal caballo de batalla de los contactos con Ciudadanos, Griñán volvió a ponerse en contacto con Díaz el 8 de junio, justo cuando la presidenta en funciones había dado un ultimátum para iniciar la última ronda de contactos para desbloquear la formación de Gobierno o repetir elecciones. En ese nuevo mensaje, Griñán volvió a reiterar su voluntad «absoluta e incondicional a renunciar a mi escaño en el Senado».
Las fechas permiten ver que el líder de Ciudadanos Andalucía, Juan Marín, cuando anunció el desbloqueo de la investidura ya conocía la decisión de la marcha de Griñán, por lo que solo quedaba aceptar el compromiso público de la propia Díaz de exigir la dimisión de Chaves si finalmente el Tribunal Supremo mantenía su imputación.