Aguirre asume su derrota y anuncia que dejará la presidencia del PP de Madrid
Incide en que «urge la renovación» y señala tres causas de la debacle electoral.
La presidenta del PP de Madrid, Esperanza Aguirre.
«El ‘aguirrismo’ ha muerto». Así recibían ayer en el PP la noticia de que Esperanza Aguirre no optará a la reelección como presidenta del partido en Madrid. La derrota cosechada en la capital el pasado 24 de mayo ha sido suficiente para que la dirigente regional ponga fin a sus aspiraciones y se bata en retirada. Eso sí, fiel a su estilo, lo hará sin dejar de batallar hasta el último minuto. Por pocas que sean las fuerzas y la influencia que a estas alturas aglutina la líder de los populares madrileños, Aguirre vuelve a ejercer presión a la dirección nacional del PP a la que pide la convocatoria, «lo más pronto posible», de un congreso extraordinario en el que pueda ceder el testigo y se proceda a la «refundación» del partido en la comunidad. «Es la hora de la responsabilidad, la humildad y la generosidad absoluta», proclamó en su intervención ante el comité ejecutivo regional.
La cúpula, con Mariano Rajoy a la cabeza, no permitirá que nada se mueva internamente hasta después de los comicios generales en los que el presidente se juega su permanencia en La Moncloa. Si esa fue la decisión que se adoptó cuando el PP balear de José Ramón Bauzá planteó renovarse tras el verano, ahora no se harán excepciones. Mucho menos en Madrid, donde el debate sucesorio interesa tanto a los dirigentes autonómicos como a la dirección nacional, que podría recuperar el control de la estructura madrileña desde la que Aguirre ha plantado cara a Rajoy de manera recurrente.
En la sede central de la calle Génova, a la espera de los ansiados cambios que hará públicos el presidente mañana para preparar a la formación e intentar recuperar a los votantes perdidos, todos los esfuerzos se centran en el objetivo de ganar las elecciones generales. Ese reto y la decisión de Rajoy de mantener prietas las filas hasta entonces han dejado en el aire la renovación de las organizaciones territoriales. En la Comunidad de Madrid, la postura del jefe del Ejecutivo cuenta con el respaldo sin fisuras de Cristina Cifuentes, favorita del PP nacional para liderar a los populares madrileños y aspirante a hacerse con el Gobierno de la región. «Cuando lleguemos a ese río, cruzaremos ese puente», recuerdan en el entorno de Cifuentes, mientras los populares creen, molestos, que Aguirre no tenía necesidad de revolver las aguas.
«Había que asumir responsabilidades políticas, urge la renovación, yo no podía seguir esperando», justifica la dirigente madrileña, que pudo conversar con el jefe del Ejecutivo el pasado martes, momento en el que dejó «en sus manos» la decisión de cuándo convocar el congreso «abierto» con el que Aguirre pretende actualizar programas, propuestas y personas. Una cita en la que espera que se funcione bajo la premisa de «un militante, un voto», y en la que muchos dan por hecho que ella tratará de que fieles como Íñigo Henríquez de Luna salgan reforzados.
Aunque la posibilidad de un congreso asambleario es algo que, según la dirección, ya viene recogido en los estatutos del PP, la propuesta ha vuelto a abrir la controversia sobre la conveniencia de introducir las primarias como método ordinario en el partido.
Mientras, la intención de Aguirre pasa por ejercer de jefa de la oposición en el Ayuntamiento de Madrid y poner su «experiencia» y «errores» a disposición del partido. Equivocaciones que ayer asumió como una de las causas de su derrota. «Es muy posible que no acertara en el tono de mi campaña», reconoció. Tampoco faltaron los reproches a su propio partido por la respuesta ante la corrupción, y a Rajoy y su Gobierno, por el incumplimiento de «compromisos electorales básicos» como «la despolitización de la justicia, las bajadas de impuestos, la ley del aborto, la contundencia ante ETA o la presencia en Cataluña».
En el PP creen que el presidente tiene ahora la oportunidad de revertir la situación con la renovación pendiente y barajan que en estas próximas 24 horas se terminen de definir también los cambios que puedan introducirse en el Gobierno. «Algunos queremos ganar las elecciones», comentaban los populares con sorna en los pasillos del Congreso en los que recuerdan que, más allá de las especulaciones, lo que «tiene pensado hacer Mariano no lo sabe Rajoy».