Detienen en Melilla a un captador de esclavas sexuales para el Estado Islámico

Traslado a Madrid del detenido a última hora del martes en Melilla.

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melchor sáiz-pardo | madrid
León

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Nuevo golpe a los yihadistas que captan en España a mujeres para enviarlas como esclavas sexuales al Estado Islámico en Siria e Irak. Agentes de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional detuvieron a última hora de este martes en Melilla a un hombre de nacionalidad española, acusado de «realizar labores de adoctrinamiento y captación de mujeres» para enviarlas a zonas de combate controladas por el Daesh.

Según informa el Ministerio del Interior, esta investigación cuenta con el apoyo internacional de la DGST de Marruecos, y es continuación de las operaciones desarrolladas en agosto y diciembre del año 2014, y en julio de 2015 por esta Comisaría General en las localidades de Ceuta, Melilla, Barcelona, Arrecife y Marruecos, que se saldaron con la detención de once personas.

La operación ha sido coordinada por el titular del Juzgado Central de Instrucción número 1, y por la Fiscalía de la Audiencia Nacional.

Otras operaciones

El pasado 8 de julio, en el último golpe de la policía contra la captación de adolescentes para el Estado Islámico, detuvo a una española conversa en Lanzarote, que dirigía, por expreso mandato de un alto responsable del Califato esa labor de captación de niñas y jóvenes musulmanas españolas. Era la gaditana de 44 años Silvia. C. C., convertida al islam hace dos décadas tras casarse con un magrebí. Según responsables de los servicios antiterroristas, la detenida, desde su casa del número 61 de la calle Juan Negrín, en el popular barrio de la Vega en la localidad lanzaroteña de Arrecife, había montado una verdadera red captación, que incluía el fichaje, el adoctrinamiento y la preparación para el viaje a las zonas controladas por el Ejército Islámico.

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El perfil de las víctimas de la captadora era siempre el mismo: adolescentes musulmanas procedentes de familias humildes y preferentemente que ya estuvieran muy radicalizadas. Al menos tres chicas, que vivían esporádicamente en la casa de la calle Juan Negrín, habían sido ya fichadas por la mujer, que en breve pretendía enviarlas a Siria. El viaje, que ella misma también esperaba realizar.