Rajoy renuncia a presidir el Congreso y acepta que lo haga Patxi López
La derecha tendrá mayoría en el órgano de gobierno con los puestos del PP y C’s.
El socialista Patxi López presidirá desde hoy el Congreso.
Mariano Rajoy había convocado ayer a la Junta Directiva Nacional del PP para proponer su candidato a presidir el Congreso, pero ese nombre nunca llegó a pronunciarse. El presidente del partido, al que no le salían las cuentas, decidió renunciar al puesto en el contexto de una negociación a tres bandas con el PSOE y Ciudadanos que convertirá hoy al socialista Patxi López en la máxima autoridad de las Cortes. El pacto esbozado durante la víspera terminó así de consolidarse y el apoyo del partido de Albert Rivera al ex lendakari se reveló clave para posibilitar el consenso.
El reparto de poder que se escenificará hoy en el hemiciclo se convierte en la primera fotografía política del resultado de las elecciones del 20 de diciembre, y a pesar de que el PP resultó ser la fuerza más votada, su debilidad le impedirá encabezar la Cámara baja. Fruto del acuerdo, el PP alcanzará dos Vicepresidencias y una Secretaría en el órgano de gobierno legislativo, el PSOE ostentará la Presidencia y una Vicepresidencia, Podemos se quedará con una Vicepresidencia y una Secretaría, mientras que las dos secretarías restantes pasarán a Ciudadanos.
Este reparto deja a las fuerzas de izquierda sin mayoría en la Mesa aunque la tienen en el hemiciclo. En cambio, la derecha, minoritaria en diputados, tendrá la mayoría en el órgano de gobierno. Fuentes socialistas consideran de justicia que PP y Ciudadanos ocupen esos cinco sillones. El primero, por los 123 escaños que obtuvo; el segundo, por haber permitido el pacto y por mostrarse dispuesto a continuar dialogando con el PSOE, que aspira ahora a forjar un gobierno «reformista» que permita a Pedro Sánchez llegar a La Moncloa. Aunque esa será otra historia posiblemente muy distinta y menos pacífica.
El espíritu colaboracionista no fue asumido por el partido de Pablo Iglesias que, según fuentes de la negociación, ni tan siquiera ha querido entrar en las negociaciones. Su líder permaneció ilocalizable durante buena parte de las mismas y ni siquiera atendía a las llamadas telefónicas. «Queríamos acuerdo con Podemos, pero ha sido imposible porque han priorizado sus exigencias orgánicas y tensiones internas para tener cuatro grupos parlamentarios, algo que no era posible», justifica la dirección del PSOE y comparten las del PP y Ciudadanos. El reglamento de la Cámara es además taxativo y mantiene que una candidatura no puede trocear sus representantes en diferentes grupos parlamentarios.
Los 69 escaños garantizan a la formación de Iglesias dos puestos en el órgano que rige la Cámara baja, y la exigencia de poder constituir cuatro grupos en lugar de uno, le han servido para quedarse al margen. «No les interesa negociar, sino asociar el PSOE al PP y Ciudadanos para quedarse en las próximas elecciones con más espacio en la izquierda», interpretan fuentes populares. Iglesias con esta decisión tiene la excusa perfecta para justificarse ante sus socios de Galicia, Cataluña y Comunidad Valenciana de que intentó hasta el final que cada uno tuviera su grupo. Pero al mismo tiempo, él se convierte en el portavoz único de todas las candidaturas de Podemos. «Una buena jugada», comentaron fuentes de los dos partidos mayoritarios.
El líder de Podemos se mantuvo fiel la papel del ofendido hasta el último minuto y censuró en Twitter el pacto alcanzado a 24 horas de la constitución de las Cortes. «Parece que PP, Ciudadanos y PSOE han acordado repartirse la Mesa del Congreso. Los tres del búnker comienzan a cabalgar», señaló a través de un mensaje en la red social.
Los socialistas se encargaron, sin embargo, de distanciarse lo máximo posible del PP. El apoyo de Ciudadanos a los candidatos populares que se integrarán en el órgano rector de la Cámara facilita que el PSOE no tenga que votar junto al partido de Rajoy porque con los votos de ambas formaciones es suficiente para elegir a sus representantes sin necesidad de prestar un indeseado apoyo.
En los últimos días, la aritmética no le resultaba favorable a los populares, que se han visto abocados a esta fórmula. Aun así, en las filas del PP pusieron el acento en subrayar su «generosidad» y confían en que ahora sea tenida en cuenta para poder cerrar un Gobierno liderado por Mariano Rajoy que, hoy por hoy, se les torna del todo improbable.