EL CRIMEN DE ISABEL CARRASCO
«Me dijo que olía muy bien, se acercó y me besó en la boca; después me quiso tocar»
A preguntas de su letrado defensor se produjeron los momentos más escabrosos de la mañana: «Convocaron una bolsa de trabajo para meterme en la Diputación. Todo el mundo sabía de quién eras ahijado cuando entrabas. Todo el mundo me dijo que tuviera cuidado con Isabel, que era muy mala pero yo estaba a gusto con ella. La defendía cuando la criticaban. Luego supe por qué hablaban así de ella».
La parte más extensa del interrogatorio se dedicó a incidir en los problemas que le había ocasionado Isabel Carrasco: «Era para mí, pero como no quise acostarme con ella... Puso un tribunal pero luego enchufó a uno suyo. El fiscal le llamó la atención sobre este extremo: «Antes dijo que quiso besarla, ahora que acostarse, ¿en qué quedamos?». La joven respondió: «Se me insinuó todo el rato y me entró. Fue cuando vino de vacaciones de Navidad del 2010. No lo conté antes porque sentí vergüenza. La primera vez que me preguntaron no lo dije porque me sentía fatal, me daba vergüenza».
El intento de mantener relaciones sexuales se produjo según Triana en casa de la víctima: «Me había dicho antes que quedáramos, que quería que le pusiera una aplicación. No pude y volvió a insistir después de Navidades. No había ido nunca a su casa. Me dijo al entrar que me pusiera una buena copa de vino y una ración de embutido. Fuimos al salón y colocó las copas en una mesita». Triana realizó una metódica descripción de la distribución del piso en el que vivía la víctima, con profusión de detalles sobre la decoración. «Nos sentamos y empezó a hablarme de fibra óptica y de cosas de tecnología que ella no entendía mucho. Me dijo que olía muy bien y que le gustaba mi perfume. Se acercó y me besó, aunque yo no me lo esperaba. Me besó en la boca y me sentí fatal. Yo no quería el plan que ví, me quiso tocar. Me agarró porque vio que yo me iba para atrás, y me dijo: ‘¡Tranquila, me gustas pero no pasa nada!’ Cuando vio que me iba del salón me dijo que volviera. Y como me marché me dijo: ‘Han salido las bases de tu plaza, si te quedas tienes mucho que ganar y poco que perder’». Los papeles con las fotos y las informaciones que encontró la Policía en mi casa los tenía en casa porque el Interviú se había agotado. Carrasco mandó comprar todos para que nadie lo viera. Las fotos que había en mis ordenadores no las había puesto yo. Puede que las hubiese descargado otra persona pero no las eliminé. Informática es una cosa y Telecomunicaciones es otra, por eso no eliminé las fotos», replicó audaz ante el fiscal cuando Emilio Fernández le preguntó cómo siendo ingeniera no tenía una explicación para ese aspecto.