"Por ser familiares de un compañero se les dio un trato amable y me quedo corta, ahora se están aprovechando"

La inspectora de la investigación ha relatado que los agentes de la policía que estaban con Montserrat y Triana le escucharon decir ésta a su madre "entre dientes" que no dijera nada de la pistola porque la tenía una policía y media hora después entregó el arma Raquel Gago

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ÁLVARO CABALLERO | DESDE LA AUDIENCIA PROVINCIAL
León

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La inspectora jefe de la Udef que llevó el caso del asesinato de Isabel Carrasco ha reconocido que Triana y Monserrat tuvieron un trato de favor en la comisaría durante su detención.

"Por el hecho de ser familia de un compañero se les dio un trato amable, y me quedo corta, y ahora se están aprovechando para darle la vuelta a las cosas", ha asegurado en su declaración ante el jusgado.

A preguntas de la abogada de Raquel Gago, se ha negado a valorar si el crimen era perfecto o no. También ha reconocido que fue un error de actuación de los policías de Burgos decir que no estaban en casa de Raquel cuando se fue a buscar el arma.

Al comienzo del interrogatorioa ha declarado ante el jurado que inicialmente pensaron en un atentado terrorista. Después ha relatado que cuando llegaron los policías de Burgos, que tomaron el, relevo y a los que Montserrat y Triana acusan de haberlas mentido durante el interrogatorio en el que Montserrat confesó el crimen, les puso al día sobre lo que se había investigado. También ha contado que Montserrat estaba más bien altiva y exigente.

En las declaraciones ante los policías de Burgos ella no estuvo presente, ha recordado, aunque dijo que le iban "comentando" lo que decían las dos detenidas.

Lo primer que supo es que Montserrat se declaraba culpable y que exculpaba a su hija. Entonces comentó que no le gustaba la comida y le ofrecieron un bocadillo. Luego, ha relatado, trajeron  a Triana desde la Comisaría de San Andrés, donde estaba incomunicada y apartada de su madre.

La inspectora ha relatado que le comentaron que la madre vio a su hija y comenzó a llamarla, y pidió que se la dejaran ver. Entonces, según la versión de este mando de la policía, creyeron que no había inconveniente en que se vieran, para que se tranquilizaran.

Luego ha relatado que los agentes de la policía que estaban con Montserrat y Triana le escucharon decir ésta a su madre "entre dientes" que no dijera nada de la pistola porque la tenía una policía. "que no dijeran nada, que era policía", ha dicho textualmente. Luego ha contado que media hora después se enteran de que Raquel Gago tiene el arma. Dos amigos policías había ido hasta su casa y luego el jefe de la policía local. Los agentes de Burgos solicitaron ir al domicilio de Gago, y lo hicieron.

Ha explicado que dejaron a Raquel en libertad porque la versión parecía que tenía coherencia, que los hechos se podían demostrar. También ha explicado que es una técnica habitual. Y ha añadido que había entregado el arma voluntariamente. Si hubiesen sabido que Triana había llamado a Raquel inmediatamente después del crimen, no la hubieran dejado irse a casa.

El juicio se reanuda esta tarde.

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