Julián Muñoz sale de la cárcel de permiso y vuelve a pedir perdón a Marbella

Retornará a prisión el lunes donde cumple condena por varios casos de corrupción.

Las hijas del ex alcalde de Marbella, Julián Muñoz, Eloísa y Elia, a las puertas de la prisión. JORGE ZAPATA

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León

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efe | málaga

El ex alcalde de Marbella Julián Muñoz salió ayer de la prisión provincial de Alhaurín de la Torre (Málaga) donde cumple condena con un permiso de fin de semana, volvió a pedir perdón a los marbellíes y dio las gracias a su ex mujer Maite Zaldívar por estar preocupada por él.

«Hacedme caso si os vale el consejo de un viejo: vivir vuestra vida con vuestra gente y nunca los perdáis de vista, al final tu gente es tu gente y lo demás es cuento», aseguró Muñoz a los periodistas que aguardan su salida de la cárcel y en cuya puerta le esperaban sus hijas.

Durante las declaraciones, en las que pidió disculpas porque se fatigaba, el ex alcalde recordó que en su momento pidió perdón a la ciudad de Marbella y que hoy lo repite porque hizo «daño a los ciudadanos» y asume su responsabilidad, pero precisa que «conscientemente nunca» pretendió provocar perjuicios.

Incluyó en su relación de agradecimientos a alguien «que puede sorprender», pero señaló que debía decirlo «porque si no, no sería honesto». Se refería a Maite Zaldívar, su ex mujer, también encarcelada y de la que durante «todo el tiempo» le han estado llegando «mensajes de preocupación» por él.

Había preparado unas palabras para su salida que empezaron con un agradecimiento a los medios de comunicación por la «comprensión, afecto, respeto y humanidad demostrada por todos», en «situaciones difíciles» como ahora, y de los que afirmó que en su momento dijeron lo que tuvieron que decir, «que tampoco fue malo».

Julián Muñoz agradeció a su abogado, Antonio García Cabrera, por confiar en su «situación tan precaria» de salud.

También recordó a sus hijas, que han estado «todo el tiempo, día a día, sufrimiento a sufrimiento, pelea a pelea», y a su pareja, Carina, «que está hasta el último momento», y «sin nada a cambio».

Destacó la difícil estancia en prisión, «duro con cojones», copiando la frase de una amiga suya, y que para saberlo, «en la cárcel hay que estar». A los que no se creían su precario estado de salud, responde que «cada uno está en su derecho de pensar lo que quiera».

Muñoz subrayó que de lo que tiene más ganas es de curarse y «vivir» con sus hijos y nietos.

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Un auto judicial instó el jueves a que se le aplicara a Muñoz -condenado por varios casos sobre la corrupción en Marbella, entre ellos Malaya- el tercer grado penitenciario y los permisos ordinarios y tras el obtenido ayer deberá volver a la prisión el próximo lunes.