Rajoy deja al margen al PSOE e inicia los contactos con Coalición Canaria

El presidente rebaja la presión sobre Pedro Sánchez para que gestione el debate interno.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, atiende a los periodistas. STEPHANIE LECOCQ

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León

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nuria vega | madrid

Del despacho de Mariano Rajoy se filtraba ayer la información a cuentagotas. Terminado el plazo que se fijó para atender sus compromisos europeos, el presidente del Gobierno en funciones comenzó ayer a sondear a los partidos para iniciar las negociaciones sobre la formación del Ejecutivo. A su manera, con absoluta discreción. Sin «radiar» las llamadas. Fue, de hecho, la dirección del PP la encargada de confirmar pasado el mediodía que el líder de los populares había conversado con el presidente canario, Fernando Clavijo, y que mantendría una reunión con Coalición Canaria el próximo martes. Ni rastro de la llamada pendiente al PSOE.

El presidente había anunciado el lunes, tras el Comité Ejecutivo Nacional de su partido, que su intención pasaba por arrancar la ronda con los socialistas. Pero si el ‘teléfono rojo’, como dice el ministro de Justicia, Rafael Catalá, sonó, nadie dio cuenta de ello. «Sin prisa, sin pausa, sin espectáculo», resumían desde el entorno del jefe del Ejecutivo. «Puede que haya llamado y ni nos enteremos», sostenían fuentes populares.

Por ahora, el equipo de Rajoy ha logrado desplazar el foco a su toma de contacto con la formación canaria y conceder espacio y aire al PSOE, que celebra su Comité Federal el próximo 9 de julio. «A Sánchez no hay que forzarlo», advierten en La Moncloa, porque saben que es mucho lo que está en juego, que los socialistas cambien de discurso y acepten facilitar un Gobierno del PP. Hasta el cónclave que tendrá lugar en la calle Ferraz, los populares permanecen atentos al debate interno que los resultados el 26-J avivaron en las filas de la segunda fuerza política.

La apuesta del presidente extremeño, Guillermo Fernández Vara, por «una mínima abstención de última hora» para que Rajoy gobierne, abre el camino que el PP espera poder explorar. La dirección de la formación ve extremadamente complicado alcanzar una coalición con el PSOE que garantice la legislatura. Pero aspira al menos a poder pactar con los socialistas un programa de reformas que motive su abstención en la investidura.

Es por eso que los populares coquetean en público con la posibilidad de revisar la Constitución, siempre y cuando se planteen objetivos concretos, pactar un nuevo modelo de financiación autonómica, e incluso «hablar» de la reforma laboral. El presidente gallego, el popular Alberto Núñez Feijóo, garantizó ayer tener constancia de que el jefe del Ejecutivo ofrecerá esta vez al PSOE una propuesta para gobernar y abordar las cuestiones pendientes de la política española.

El partido, sin embargo, no ha hecho más que comenzar. Los populares huyen de un proceso atropellado y guiado por la ansiedad de forzar ya una postura en el PSOE. Agradecen que desde el domingo el secretario general de los socialistas haya optado por el silencio y valoran su «prudencia», que tratan de corresponder con una rebaja de la presión. La reserva de Sánchez ayuda al equipo del presidente a no tener que dar su «no por sobreentendido» y a confiar en que el acercamiento, aun cauteloso, será posible.

Es la única operación que barajan para evitar unas terceras elecciones. La complicidad del PSOE será requisito indispensable para garantizar la continuidad de los populares en La Moncloa porque el PP, que públicamente no se cierra a nada, no contempla como «posible» sacar adelante la investidura con los apoyos activos de Ciudadanos, PNV y Coalición Canaria, que sí se han prodigado en declaraciones en los últimos días.

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El vicesecretario de Organización del PP, Fernando Martínez-Maillo, llegó a considerar «infantil» y «bastante inmadura» la postura de Albert Rivera sobre su veto al presidente, aunque sus escaños no sean necesarios para los populares. En cuanto al PNV y Coalición Canaria, lo mismo han mostrado su interés en que no se convoquen nuevos comicios, lo que podría anticipar su abstención, como han lanzado sus propias advertencias. Si la portavoz de Coalición Canaria en el Congreso, Ana Oramas, pronosticaba el miércoles que las negociaciones llegarían hasta octubre con cambios de líderes en PP y PSOE, desde la dirección del PNV, Koldo Mediavilla, sentenció ayer que Rajoy puede «esperar sentado» a que los nacionalistas entren en un acuerdo de gobernabilidad.