Rajoy no se va a sacrificar para que salga adelante la investidura

La vicepresidenta no descarta un retraso en el debate, pero fija el límite a finales de agosto.

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. EMILIO NARANJO

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León

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alfonso torices | madrid

Si es cierto que Albert Rivera nunca dará el ‘sí’ a un presidente del Gobierno popular mientras Mariano Rajoy sea el candidato, como ayer mismo volvieron a reiterar los principales portavoces de Ciudadanos, todo apunta a que el rey cerrará la ronda que realizará la semana próxima para proponer un aspirante a la investidura con la constación de que el bloqueo político para la formación de Gobierno, que hace dos meses y medio le obligó a repetir elecciones, se mantiene.

La vicepresidenta del Gobierno dejó ayer claro que la renuncia del líder del PP, su sacrificio político para que Rivera apoye al Ejecutivo y ponga al PSOE en la casi obligación de tener que abstenerse y permitir la investidura del nuevo candidato popular, nunca se va a producir. Es algo que ni contempla Rajoy ni la cúpula de su partido. A día de hoy, pura ciencia ficción.

Soraya Sáenz de Santamaría zanjó la posibilidad, también apuntada en el manifiesto firmado el jueves por varios exministros socialistas y excargos populares, con el argumento de que las elecciones del 26 de junio fueron «un test de claridad» y que sirvieron «para poner las cosas en claro». Recordó que Rajoy fue el único candidato que en los seis meses transcurridos entre ambas generales logró 640.000 respaldos y 24 escaños adicionales de los españoles, y que lo logró porque «el PP y su candidato merecieron más su confianza». «Cuando los ciudadanos hablan hay que respetar su voluntad», afirmó y cerró la puerta.

La número dos del Ejecutivo en funciones intentó desmarcarse de las actuales negras perspectivas que tiene la investidura de su líder y, además de insistir en las llamadas a la responsabilidad a Ciudadanos y PSOE, porque España «necesita un Gobierno rápido», descartó las críticas que ha comenzado a recibir Rajoy entre los que piensan que se encamina a una ronda de consultas sin haber hecho prácticamente nada desde los primeros encuentros con los líderes políticos de hace más de una semana.

Sáenz de Santamaría no ocultó que, ante el enrocamiento del PSOE, el objetivo fundamental de Rajoy, el que centrará sus esfuerzos antes de ver a don Felipe, es convencer a Rivera de que se avenga a negociar un ‘sí’ a cambio de aceptar algunas de las principales reformas que reclama o, incluso, de su entrada o la de otros de sus correligionarios en el Gobierno.

Además de con promesas, Rajoy también apela a su responsabilidad institucional, para que España no se paralice en un momento en que la UE la mira con lupa, y ataca su flanco débil con la posibilidad de que, si el PP fracasa en la investidura, no solo existe la amenaza real de unas terceras elecciones sino también de que Pedro Sánchez intente antes poner en pie un Ejectutivo con Podemos y los independentistas. Partidos nacionalistas que, le repite, están totalmente excluidos de cualquiera de los acuerdo de investidura que buscan los populares.

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Lo cierto es que la vicepresidenta no quiso descartar que los planes de Rajoy, que aspiraba acelebrar la sesión de investidura entre el 2 y el 5 de agosto, puedan retrasarse ante la constación de que no cuenta con apoyos suficientes para salir elegido. Sáenz de Santamaría lo único que sí dio a entender es que para que haya Gobierno y ese Ejecutivo pueda aprobar los presupuestos, la investidura no debe celebrarse después de la tercera o cuarta semana de agosto.