Sánchez lanza un jarro de agua fría a las aspiraciones de Rajoy

El líder del PSOE se mantiene con el ‘no’, tanto a la investidura como a los presupuestos.

Pedro Sánchez remitió de nuevo al PP a conseguir apoyos de partidos de derechas. SERGIO G. CAÑIZARES

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León

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nuria vega | madrid

Puede que Mariano Rajoy no tenga la «certeza absoluta» de que esta vez su investidura vaya a resultar fallida, pero la dirección del PSOE no alberga dudas sobre cuál será su posición en el debate del próximo 30 de agosto. En una nueva versión del ‘no es no’ de Pedro Sánchez, el secretario general de los socialistas arrojó ayer un jarro de agua fría sobre las esperanzas del presidente de ser reelegido y recordó al líder del PP que tampoco podrá contar con la segunda fuerza política para sacar adelante los Presupuestos Generales del Estado: «Que le quede claro».

La hondura de su rechazo al proyecto de los populares dificulta el movimiento, aunque a tenor del debate interno y como apuntan algunas fuentes, en política no se puede anticipar lo que ocurrirá a meses vista. Por ahora, Sánchez no negará a Rajoy una conversación e, incluso, una cita. Pero el encuentro tiene ya todos los ingredientes para resultar infructuoso. «El PSOE no se va a abstener ante la corrupción, la desigualdad, el desempleo y la precariedad», insistió el líder de los socialistas en su visita a Ibiza.

La única vía transitable para Rajoy es, a juicio de Sánchez, la que exploró para la constitución de la Mesa del Congreso. Es decir, el respaldo activo de Ciudadanos y de seis diputados más que podrían proceder de formaciones como el PNV y Convergencia. «Vamos ver –reta– hasta dónde es capaz de llegar Rajoy para ser investido».

Tan sólo con las abstenciones de las dos formaciones nacionalistas, el presidente tendría garantizada la Moncloa en esta legislatura. Los dirigentes populares, sin embargo, miran con recelo esta propuesta. La aproximación a los representantes catalanes parece quedar descartada. «Imposible», subrayaba ayer Pablo Casado. Por otro lado, el vicesecretario de Comunicación intuye que atraer al PNV a su proyecto se presenta como una empresa «difícil».

El secretario general del PSOE no anticipó si está dispuesto a jugar la alternativa y construir un Ejecutivo de izquierdas como el que reclama Podemos. Encerrado en la disyuntiva de no facilitar el camino a Rajoy y garantizar que no habrá terceras elecciones, Sánchez reclama no adelantar acontecimientos cuando es la hora del PP.

Pero los populares no están por la labor de dejar escapar su turno. Si el presidente en funciones ve frustradas sus expectativas en la primera convocatoria de investidura, tiene la intención de volver a defender sus aspiraciones en el Parlamento, siempre y cuando el Rey le nombre de nuevo candidato antes de que concluya el plazo legal de dos meses para disolver las Cortes. «Si no es en la primera votación, será en la segunda o en la tercera», defendió el vicesecretario de Acción Sectorial del partido, Javier Maroto.

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En el inicio de este proceso, sin embargo, el PP se aferra a las voces críticas del PSOE que se alzan partidarias de negociar la abstención de los socialistas a cambio de reformas concretas. «Convendría que el PSOE analizara con carácter consultivo qué esperan los españoles y los votantes», deslizó la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, tras la reunión del Consejo de Ministros. Desde el Ejecutivo en funciones emplazan a Sánchez a respetar la «amplia mayoría» de PP y Ciudadanos para que la Nochebuena no se convierta en jornada de reflexión.