Rajoy dará «satisfacción moral y jurídica» a las familias del Yak-42
El presidente recibe en La Moncloa a los allegados de los 62 militares fallecidos en 2003.
Mariano Rajoy se reúne en La Moncloa con la Asociación de Víctimas del Yak-42. DIEGO CRESPO
nuria vega | madrid
Las familias del Yak-42 se retiran a un discreto segundo plano. Cautas, pero esperanzadas, han decidido conceder un margen de confianza al Gobierno, que investiga ahora qué ocurrió antes de que el avión en el que volaban 62 militares españoles se estrellara el 26 de mayo de 2003 en Turquía. De la reunión de hora y media con Mariano Rajoy en la Moncloa salieron ayer con el compromiso de que el Ejecutivo del PP, el mismo partido que gobernaba el año del siniestro, quiere «hacer las cosas bien». Y si así, celebran el cambio de orientación.
El recorrido de catorce años por los tribunales ha servido a la Asociación de Familias de Víctimas del Yak-42 para tener claro el relato de lo acontecido y concluir que los suyos jamás debieron volar en un aparato que califican de «chatarra». Por eso esperan que el informe del Consejo de Estado, que apunta directamente al Ministerio de Defensa que dirigía Federico Trillo, sea el penúltimo paso de un proceso al que sólo el Gobierno puede poner el punto y final.
El abogado de las víctimas, Leopoldo Gay, entiende que su lucha ha entrado en una fase «delicada». El departamento que dirige María Dolores de Cospedal trabaja ya en redactar una resolución que determinaría la responsabilidad de Defensa en la tragedia. Por ahora, la ministra ha prometido que buscará por «tierra, mar y aire» los contratos del vuelo fallido del Yak-42 y de los anteriores en los que ya se habían registrado quejas por motivos de inseguridad. Y a partir de ahí, a las familias sólo les queda aguardar a que el Gobierno admita que la administración en 2003 «miró para otro lado» y que descuidó las condiciones en las que se desplazaban sus tropas.
Cuentan con la palabra del presidente, que ayer les prometía que la investigación abierta está encaminada a dar «satisfacción jurídica y moral» a los allegados de los fallecidos y que se trabaja sin ningún «condicionamiento político». «Vamos a esperar al futuro —pedía cauteloso Rajoy tras el encuentro—; para mí ha sido una reunión franca y cordial y espero que entre todos seamos capaces de construir y hacer las cosas bien». Acababa de escribir en la red social Twitter que el Gobierno seguirá tomando «las mejores decisiones para honrar la memoria de las víctimas del Yak-42 y para su justo y digno reconocimiento». Y las familias entendieron que se trataba de un gesto en la buena dirección.
En serio
La ministra de Defensa, que recibió el 10 de enero a la asociación y que este martes acompañó al presidente en la Moncloa, subrayó en una conversación informal con los periodistas la importancia de haber podido transmitir que el Gobierno va en serio. En lo que a ella le compete, Cospedal volverá a citar a los familiares de los fallecidos cuando la resolución esté elaborada y concluida para compartirla y consensuarla antes de que se haga pública. Y la portavoz del colectivo, Curra Ripollés, espera que, además, vuelva a comparecer en el Congreso para presentar el informe.
En realidad, la asunción de la responsabilidad patrimonial del Estado no tiene ya trascendencia económica, pero sí el inmenso valor de dar por zanjada la batalla del relato, tan importante en el proceso de duelo de las víctimas. El otro elemento determinante para cerrar heridas es la petición de perdón.