Los Presupuestos limitan el gasto para cumplir con el déficit de Bruselas
El ministro Montoro señala que «se impulsa la creación de empleo y se fortalece la cohesión social» .
Cristóbal Montoro entrega a Ana Pastor el proyecto de Presupuestos Generales del Estado. J. J. GUILLÉN
david valera | madrid
El Congreso vivió ayer uno de sus tradicionales rituales con la presentación de los Presupuestos Generales del Estado de 2017. La fecha no fue la habitual -normalmente ocurre a comienzos de octubre- como consecuencia de la inestabilidad política vivida el pasado año. Una realidad que provocó la prórroga de las cuentas de 2016 y que estuvo muy presente durante las más de dos horas de comparecencia del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, en la Cámara baja. «España ha vivido una interinidad demasiado larga», explicó. De hecho, achacó a esta circunstancia el desvío que se produjo en numerosas partidas entre los importes previstos en las cuentas de 2016 y las cantidades realmente ejecutadas, inferiores en la mayoría de los casos «por la limitación de un Gobierno en funciones».
Producto de ese escenario convulso políticamente el calendario de tramitación de las cuentas se ha ajustado sobremanera, como también reconoció el titular de Hacienda. «Cuando estos Presupuestos sean aprobados prácticamente la semana siguiente el Consejo de Ministros abordará el techo de gasto de los siguientes», señaló Montoro. Y es que el proyecto de Presupuesto presentado este martes busca cuadrar los números de este ejercicio con la mirada puesta en Bruselas y el cumplimiento del déficit que dejaría a España «en la puerta de salida del procedimiento excesivo» de cara a 2018. Lo que dará al Ejecutivo más margen de maniobra.
Para lograr ese objetivo las cuentas públicas se basan en la premisa de reducir el déficit del 4,3% al 3,1%, lo que supone un ajuste de 13.000 millones que el Gobierno confía en conseguir a través de un aumento de los ingresos de 14.700 millones gracias al crecimiento y a la inflación y «sin recortar el gasto». Sin embargo, el límite financiero del Estado disminuye en 5.000 millones hasta los 118.337 millones y las partidas por Ministerios, como reconoció el propio secretario de Estado de Presupuestos, Alberto Nadal, se mantienen «congeladas» en su conjunto en relación a lo ejecutado en 2016 tras los acuerdos de no disponibilidad del año pasado y al adelanto del cierre presupuestario.
Esto no significa que no haya variaciones en algunos departamentos. De hecho, mientras la dotación para Justicia aumenta un 7,7% los recursos destinados a Fomento se reducen un 4,2%. En concreto, entre las partidas que más sufren están las infraestructuras con una caída del 21%.
En cualquier caso, la prueba de la contención del gasto se refleja en que su peso en relación al PIB se reduce al 41,3% frente al 42,1% del pasado ejercicio. Una disminución que Montoro rechazó en calificar como recorte y la justificó como una reducción en términos relativos provocada por el aumento del PIB. Esto es, los gastos crecen a un menor rimo que la economía para poder absorber parte del déficit.
Ese comportamiento contrasta con la previsión de incremento de ingresos tributarios en 14.701 millones, el triple que en 2016. De esta forma se eleva tres décimas la presión fiscal (38,2% del PIB) este año y se recuperan niveles de recaudación previos a la crisis. Un aumento fiscal a pesar de que el crecimiento previsto de la economía es menor. Algo que desde el Ejecutivo consideran plausible por el avance del PIB nominal de la mano de la inflación y el fin del impacto de la rebaja tributaria (que en 2016 fue mayor del esperado).
«Las cuentas de 2017 impulsan la creación de empleo y fortalecen la cohesión social. Son los Presupuestos que miran hacia el crecimiento económico y refuerzan la competitividad», señaló el ministro. Sin embargo, el Gobierno es consciente que no tiene la mayoría en la Cámara. Montoro, rodeado de todo su equipo, hizo reiteradas llamadas a la «responsabilidad» de los distintos grupos políticos no sólo para aprobar las cuentas, sino también para «mantener la recuperación y creación de empleo». En este sentido, el titular de Hacienda insistió en que el Ejecutivo sigue negociando -sólo tiene el apoyo asegurado de Ciudadanos- y avanzó que « los próximos días van a traer novedades en coincidencia con los Presupuestos».
Para tratar de convencerlos el titular de Hacienda resaltó que la mayor parte de los Presupuestos se destinan a gasto social, que se incrementa hasta el 55,8% del total frente al 53,5% de las cuentas de 2016. Desciende la dotación al desempleo un 6,6% hasta los 19.621 millones (la menor cuantía desde 2008) por el mejor comportamiento del paro. También asciende el gasto de personal un 1% respecto a la partida ejecutada en 2016. Asimismo, las comunidades autónomas ganarán 5.387 millones más por el sistema de financiación.