Se descarta la «motivación» yihadista del agresor de Melilla
Momento en el que el atacante es reducido por los efectivos de la Policía Nacional. EFE
melchor sáiz-pardo | madrid
«Las primeras conclusiones policiales descartan de momento la motivación terrorista». Con este anuncio a media tarde de ayer el Ministerio del Interior desechaba, tras horas de incertidumbre, la posibilidad de que el ataque contra los policías del puesto fronterizo de Beni Enzar en Melilla fuera de corte yihadista, lo que hubiera supuesto el primer intento consumado de atentar en suelo español por parte del extremismo islamista desde la masacre del 11-M en Madrid en 2004.
Las investigaciones de los servicios de Información de la Policía apuntan a que el atacante, un marroquí de 29 años, es un desequilibrado, que, además, días atrás había protagonizado otro altercado en el puesto fronterizo, pero sin portar ningún tipo de arma, por lo que había sido devuelto al país vecino. Los expertos antiterroristas, según Interior, no han encontrado ningún vínculo entre el detenido y grupos yihadistas.
Sin embargo, esta versión fue matizada por los agentes de la policía destinados en Beni Enzar y que se enfrentaron directamente con el atacante. Según explicaron varios de estos funcionarios, la forma de actuar del marroquí denota que fue un «acto premeditado» y que el arrestado tenía «clara intención» de matar a policías. Es más, así lo habría manifestado a gritos antes de internarse en territorio español, ante la pasividad los funcionarios marroquíes, que no hicieron nada por interceptarle.