Cierran parte de la frontera de Ceuta ante posibles nuevas oleadas de inmigrantes
Interior envía a todos sus efectivos a la valla y a El Tarajal ante la concentración de subsaharianos.
Instalaciones del paso fronterizo de Ceuta. REDUAN
m. sáiz-pardo | madrid
El Ministerio del Interior toca a rebato ante la creciente crisis migratoria en Ceuta. Todos los efectivos de la Guardia Civil y la Policía Nacional disponibles en la ciudad y que no estén dedicados a labores imprescindibles de seguridad ciudadana serán destinados a la protección del perímetro fronterizo, bien en la valla en el caso del instituto armado, bien en el paso de El Tarajal en el caso del CNP.
Y es que las informaciones que llegan desde el territorio marroquí no son tranquilizadoras: entre 1.500 y 3.000 subsaharianos aguardan en los montes cercanos a Ceuta y Tánger al momento más idóneo para entrar en la ciudad española y están especialmente motivados tras ver el éxito de algunas de las últimas oleadas. De hecho, solo durante agosto 260 africanos han logrado su objetivo de pisar Ceuta.
El Gobierno, tras un nuevo intento de salto masivo entre la noche del martes y la madrugada de ayer, tomó la determinación de cerrar parcialmente y durante una semana la frontera de El Tarajal, único paso con Marruecos, para poder así destinar a todos sus efectivos a la salvaguarda del perímetro y, de paso, quitar presión en este punto aduanero por el que la madrugada del lunes entraron a la carrera 186 subsaharianos, aprovechando que la frontera estaba abierta y que solo un retén de ocho agentes estaban de guardia.
Según detallaron fuentes del Ejecutivo, el cierre solo será para el llamado Tarajal II, el subpaso abierto recientemente para canalizar el ‘comercio atípico’ (eufemismo para el contrabando tolerado a través de mujeres cargadas al límite con bultos) y para el tráfico de mercancías en vehículos en el paso principal de El Tarajal. Por esa frontera, durante los próximos siete días solo podrán entrar y salir de la ciudad autónoma viajeros, especialmente marroquíes residentes en el extranjero que forman parte de la Operación Paso del Estrecho (OPE).
Este cierre parcial afectará a las entre 4.000 ó 5.000 porteadoras (‘mujeres tortuga’ sobre todo) que operan en la frontera, aunque este número en verano es bastante menor, explicaron fuentes de la seguridad del Estado, que esperan que las limitaciones no afecten a la economía de subsistencia de la zona basada en este pequeño contrabando. El paso del Tarajal II había reabierto sus puertas el martes tras permanecer cerrado desde el pasado 28 de julio debido a la celebración de las Fiestas Patronales de Ceuta.
El Gobierno español quiso dejar claro que las restricciones en El Tarajal no han sido un castigo a Marruecos por el aumento de la presión migratoria. Es más, subrayaron que el cierre ha sido «consensuado» con las autoridades de Rabat. Las fuerzas de seguridad marroquíes -explicaron responsables del Ejecutivo- se encuentran, como las españolas, al «máximo de su capacidad», dedicadas día y noche a realizar redadas para evitar que los subsaharianos se instalen en las cercanías del perímetro, amén del esfuerzo que para la policía de esta zona supone también canalizar los miles de viajeros de la OPE en los puertos de Tánger Ville, Tánger Med y hacia la frontera de Ceuta.
El Ejecutivo de Rabat, como el de Madrid, espera poder desviar a varias decenas de sus agentes hasta ahora dedicados al control de las porteadoras y de las mercancías a la dispersión de los grupos de subsaharianos
El Ministerio del Interior, por su parte, podrá destinar al refuerzo nocturno del paso de El Tarajal a los cuatro subgrupos de la UIP (medio centenar de agentes) que estaban adscritos durante el día al control de los trabajadores del ‘comercio atípico’. A este contingente de los antidisturbios, se suman cuatro módulos de sus Grupos de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil, unos 80 efectivos, para patrullar los más de 8,2 kilómetros valla fronteriza, sobre todo en su zona media, donde se producen habitualmente los saltos.