Dos guardias civiles y un agricultor mueren tiroteados en una masía de Teruel
Los agentes despliegan un importante dispositivo de búsqueda del presunto asesino.
l. torres | zaragoza
Dos guardias y un agricultor murieron ayer tiroteados en una pequeña masía situada entre los municipios turolenses de Albalate del Arzobispo y Andorra. El agresor se dio a la fuga en un vehículo tipo ‘pick up’ de color verde. En un principio, se informó de que el cerco policial le había llevado a esconderse en un local de Andorra, en el que se escucharon disparos y donde se dijo que fue abatido, pero la Guardia Civil desmintió su muerte y al cierre de esta edición el agresor aún no había sido localizado.
La persecución se inició en cuanto la Guardia Civil descubrió la muerte de sus agentes. El pistoletazo de salida lo dio un mensaje de radio en la frecuencia del Instituto armado de apenas 30 segundos en la que se informaba a los agentes desplegados en la zona del asesinato de sus compañeros. También se pedía extremar las medidas de protección personal porque el atacante iba armado y podía haberse hecho con las armas cortas que portaban los dos miembros de la benemérita abatidos.
Los dos agentes asesinados son Víctor Romero Pérez y Víctor Jesús Caballero Espinosa, ambos destinados en el cuartel de Alcañiz, a algo más de 40 kilómetros de esta última localidad. Pertenecían a los Equipos Roca, cuyo objetivo es frenar la oleada de robos en las zonas rurales de España. Se encontraban en la masía para investigar otro tiroteo registrado la semana pasada en el que otras dos personas resultaron heridas de gravedad. Junto a ellos iba a modo de guía el agricultor también fallecido, José Luis Iranzo, nieto del jotero El Pastor de Andorra.
Las primeras hipótesis apuntan a que el autor del tiroteo es el mismo que protagonizó el de la semana pasada. Se da también la circunstancia de que a lo largo de noviembre se produjo un allanamiento de viviendas en la zona, aunque según fuentes de la investigación no se llevaron nada de ninguna de ellas. Según informó el Heraldo de Aragón , se reventaron cerraduras e incluso se mató a un perro. La hipótesis es que el o los intrusos buscaban algo en concreto, dinero u objetos de valor, y que, al portar armas de fuego y disparar, podría tratarse de una banda.