La Fiscalía pide al juez Llarena que remita nuevas euroórdenes
La Fiscalía del Tribunal Supremo no da su brazo a torcer en la tramitación de la orden europea de detención y entrega contra los tres exconsejeros catalanes huidos en Bélgica después de que el juzgado de primera instancia de Bruselas rechazara el miércoles seguir con el procedimiento por un defecto de forma. Pese a su disconformidad, el Ministerio Público, consciente de que la resolución belga se ampara en la jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, reclamó ayer al juez que instruye la causa del ‘procés’, Pablo Llarena, que mueva ficha para salvar la situación.
La solución que plantearon los fiscales del Supremo Javier Zaragoza y Fidel Cadena al magistrado consiste en admitir el defecto formal de la euroorden -la ausencia en el procedimiento de una orden de detención nacional previa contra los exconsejeros Toni Comín, Meritxell Serret y Lluís Puig– y dictar nuevas peticiones dirigidas a Bélgica contra los tres procesados.
Los acusadores públicos creen que el error lo comete tanto la Cámara del Consejo de Bruselas que vio los expedientes como la Fiscalía belga, ya que han hecho una interpretación sesgada por su claro desconocimiento del procedimiento penal español, pero la única vía factible en este momento, en su opinión, es que las autoridades belgas vuelvan a examinar el caso con otra euroorden que subsane las carencias de origen.
La cuestión, en suma, es hacer de tripas corazón y olvidar de una vez que este mecanismo de entrega se basa en la confianza mutua entre los órganos judiciales de los Estados miembro.