La preocupación por la consolidación de Vox se extiende a todos los partidos
Desde el PP a Podemos admiten que el partido va a afianzar su presencia en las instituciones.
ramón gorriarán | madrid
La convicción de que Vox no va a ser flor de un día se ha extendido como un reguero de pólvora entre todas las fuerzas políticas. Desde el PP a Unidos Podemos hay un análisis coincidente en que Andalucía solo ha sido un trampolín para saltar al escenario nacional y consolidarse. Ahora bien, cómo abordar este fenómeno es motivo de un enconado debate. PSOE, Unidos Podemos y los nacionalistas defienden que hay que trazar un cordón sanitario y aislar al partido de Santiago Abascal. El PP cree que hay que normalizar las relaciones, mientras Ciudadanos se debate en un mar de dudas.
A falta de la concreción que dan unos resultados electorales para calibrar las fuerzas de unos y otros, las primeras extrapolaciones de los resultados de Vox en Andalucía -casi 400.000 votos y 12 escaños- a unas elecciones generales apuntan a que obtendrían entre dos y tres millones de votos, y entrarían en el Congreso con entre nueve, según la consultora Target Point, y 25 diputados, de acuerdo a un estudio con promedio de encuestas publicado por El Español . Fuentes de la dirección del partido no se arriesgan con números pero comparten que van a incorporarse a la arena parlamentaria nacional con fuerza y para quedarse. Con todo, su mejor baza puede ser la de las europeas, en las que se vota en circunscripción única para toda España. Abascal cree que Vox puede ser primera fuerza y que, de no ser así, tendrá más de una docena de eurodiputados. El PP ganó las de 2014 con 16, seguido del PSOE con 14. Unos desconocidos de Podemos sumaron cinco.
«¿Pero qué ha pasado, los andaluces se han vuelto fachas de golpe y los demás vamos a serlo?» La pregunta, con ligeras variantes, se la hacen diputados de todos los colores políticos. En Andalucía, según varios expertos, se dio la tormenta perfecta: campaña en clave nacional muy centrada en la crisis catalana y en medio de una fuerte llegada de inmigrantes irregulares, erosión de la derecha y desmovilización de la izquierda. Además de 36 años de Gobierno socialista. Esas circunstancias no tienen por qué repetirse en posteriores citas electorales, pero la clave no está en lo circunstancial sino en que el discurso de Vox ya ha impregnado amplios sectores sociales que ya no ven como un desdoro apoyar a este partido.