Iglesias y Errejón, de camaradas a enemigos en tan solo tres años
La entrada en política rompió una amistad que las dos figuras de Podemos forjaron en la facultad.
ander azpiroz | madrid
Pablo Iglesias e Íñigo Errejón se conocieron en la facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Complutense hace 16 años, cuando el primero tenía 24 y el segundo 19. La escena la describió el líder de Podemos en noviembre de 2015. «Le veo allí, sentado en la puerta de la cafetería, con un trocito de pan y al trocito de pan le estaba echando un sobrecito de azúcar. Y no pude evitar acercarme y decirle: ‘Pero, ¿por qué comes pan con azúcar?’. Y me dice el pobrecito: ‘Es que es como un suizo’», reveló Iglesias. Poco después el ex número dos de Podemos corrigió a su jefe de filas: tenía prisa porque debía acudir a una reunión de estudiantes y cogió de la cafetería lo primero que encontró a mano.
Por aquel final de 2015, las dos máximas figuras ya comenzaban a discrepar hasta en la manera en que se habían dado la mano por primera vez. Aún así formaban un tándem que revolucionó la política. En diciembre de 2015 Podemos entró en el Congreso como tercera fuerza a nivel nacional. No conseguir el ‘sorpasso’ sobre el PSOE fue una decepción para los dirigentes ‘podemitas’, que incluso aspiraban a la Moncloa, pero su éxito de entonces resulta inapelable.
Fue con la llegada al Parlamento cuando se empezaron a vislumbrar con claridad las diferencias entre las dos principales figuras del partido emergente. Uno de los principales debates en el que se midieron tras aterrizar en la Cámara baja fue la conveniencia o no de favorecer un gobierno de Pedro Sánchez y Albert Rivera.
El bautizado como ‘pacto de los botellines’ que en mayo de 2016 unió los destinos electorales de Podemos e IU supuso un nuevo encontronazo.
Antes del fiasco electoral Iglesias hizo algo que propició que las diferencias de criterio con su mano derecha pasaran de lo político a lo personal. El 15 de marzo de 2016 el líder del partido fulminó a Sergio Pascual como secretario de Organización. El siguiente paso en la ruptura fueron las primarias para elegir secretario general en la Comunidad de Madrid.
La lucha fratricida la ganó Iglesias, que como premio de consolación otorgó a Errejón la candidatura a la Comunidad de Madrid. Hasta lo ocurrido esta semana.