Sánchez reedita las alianzas de la moción de censura y salva sus decretos sociales
El PNV mantuvo en vilo al Gobierno hasta obtener un gesto de «buena voluntad» en materia de transferencias.
Votación de la Diputación Permanente en el Congreso de los Diputados sobre seis decretos ley del Gobierno de Sánchez. JUAN CARLOS HIDALGO
NURIA VEGA | MADRID
Reeditar la alianza de la moción de censura y salvar sus decretos sociales en plena precampaña le costó ayer al Gobierno de Pedro Sánchez horas de conversaciones con el PNV. Los nacionalistas mantuvieron en el aire durante todo el día el sentido de su voto mientras abordaban con el Ejecutivo las transferencias de competencias pendientes a Euskadi. Nada se supo del resultado final hasta la hora de la votación.
La tensión de la jornada se disipó con el sí a todo de la formación vasca en el Congreso, donde avaló cada una de las medidas gubernamentales. Si para hacerlo posible el gabinete de Pedro Sánchez adquirió algún compromiso concreto, eso quedó en el plano de la discreción.
«No ha habido negociaciones ni se ha acordado nada», rebajó Aitor Esteban las expectativas al término de la reunión de la Diputación Permanente en el Congreso. El portavoz parlamentario del PNV negó que se hubiese alcanzado un pacto en materia de transferencias, pero sí reconoció que, en el intercambio dialéctico, el Ejecutivo de Pedro Sánchez mostró ayer «buena voluntad».
«Hemos apreciado síntomas de activación y compromiso en el Gobierno español que confiamos se traducirán, en breve, en acciones concretas», fue un poco más explícito el grupo parlamentario en Twitter.
Los contactos se intensificaron, en todo caso, en la víspera del debate. Con el ánimo de sacar adelante medidas como el subsidio para parados mayores de 52 años o la equiparación en 2021 de los permisos de paternidad y maternidad, el Ejecutivo contactó con los nacionalistas.
Poco antes de la votación, el consejero del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, confirmó que se habían «multiplicado los documentos y propuestas» después de que el lehendakari, Iñigo Urkullu, le expresara a Sánchez su preocupación por la falta de avances en el ámbito de los traspasos de competencias.
En realidad, el decreto que estuvo en vilo a la espera de que el PNV definiera su posición fue el que regula el mercado del alquiler. En vigor desde el pasado 6 de marzo, limita las subidas anuales de los precios al incremento del IPC y amplía a cinco años la prórroga de los contratos.
El PSOE obtuvo, finalmente, el respaldo de sus socios de la moción de censura. Unidos Podemos, Compromís, Esquerra, PDeCAT, los nacionalistas vascos y EH-Bildu dieron su visto bueno al texto. PP y Ciudadanos votaron en contra y UPN optó por la abstención.
RECHAZO TOTAL DEL PP
En definitiva, las alianzas que llevaron a Pedro Sánchez a la Moncloa volvieron a trenzarse, pese a que los partidos, obligados a fijar su postura en una tensa campaña electoral, se esforzaron por dejar claro que su apoyo a los decretos de calado social no estaba exento de crítica.
Más allá de distintas discrepancias con el fondo, los grupos censuraron al Gobierno el momento escogido para enviar las iniciativas al Congreso, con las Cortes disueltas, en plena contienda electoral y sin haber facilitado el debate previo. Los más beligerantes fueron PP y Ciudadanos, pese a que la formación de Albert Rivera apoyó tres decretos, incluido el de los permisos de paternidad, y se abstuvo en otros dos.
Los populares rechazaron todo. Pablo Casado censuró al Ejecutivo de Sánchez que haya solicitado el voto de EH-Bildu para aprobar unas propuestas «electoralistas».
«¿Hasta dónde —se preguntó— llega la indignidad de un Gobierno que necesita implorar a un proetarra como Arnaldo Otegi que le salve sus decretos para hacer campaña electoral?».