Sánchez tantea a PP y Cs antes de negociar con Iglesias la investidura
El líder socialista comienza el martes los contactos y reconoce que será difícil reunir los apoyos.
La ministra portavoz, Isabel Celaá, tras la reunión del Consejo de Ministros. VÍCTOR LERENA
ramón gorriarán | madrid
Pedro Sánchez va a tantear este martes a PP y a Ciudadanos para que no bloqueen su investidura. Tiene nulas esperanzas en el primer caso y alguna más en el segundo, pero todo apunta a que esa vía conduce a un callejón sin salida. El líder socialista, sin embargo, quiere comprobar de primera mano cuál es su actitud, y después negociará el apoyo de Unidas Podemos, «el socio preferente», aunque el Gobierno de coalición en el que se ha enrocado Pablo Iglesias sigue sin estar en sus planes.
El PSOE pretende aplicar a populares y liberales la misma medicina que les hizo tragar Mariano Rajoy en 2016. Hace tres años, los socialistas se enfrentaron a la tesitura de permitir la investidura del líder del PP o ir a unas terceras elecciones. Ahora, Sánchez pretende colocar a sus adversarios ante la encrucijada de facilitar su reelección o que tenga que recurrir a los independentistas para conseguirla. Pero el planteamiento cojea porque el líder del PSOE puede lograr la investidura sin el auxilio de Esquerra y JxCat. El dilema, por tanto, no es tal.
Sánchez, de todas maneras, quiere curarse en salud y que nadie le diga después que no recabó el apoyo de los constitucionalistas para gobernar. Aunque intentarlo sea un brindis al sol. «Si no queremos que el Gobierno dependa de los independentistas, PP y Ciudadanos tienen que hacer un ejercicio de responsabilidad», sentenció la portavoz Isabel Celaá.
Los socialistas saben que tienen que buscarse los respaldos en otro lugar, sobre todo con Unidas Podemos. Sánchez hizo un primer guiño al recibir el martes en primer lugar a Pablo Iglesias, que, sin embargo, desdeñó la deferencia. La cosa es muy sencilla, sintetizó el líder morado, PSOE y Unidas Podemos tienen más votos en el Congreso, 165, que PP, Ciudadanos y Vox juntos, 147. A partir de ahí, dijo, «lo coherente» es llegar a un acuerdo y buscar otros apoyos o abstenciones para la investidura. Pero el problema, añadió, es que Sánchez prefiere «la jugada» con Ciudadanos.
Iglesias siguió encastillado en el Gobierno de coalición aunque en un cada día más «humilde». Está dispuesto a «transigir» con sus propuestas y a tener una presencia «modesta» en el Consejo de Ministros. Pero la presencia en el Ejecutivo es irrenunciable porque un acuerdo programático, como quiere Sánchez, sin ministros que lo supervisen no sirve de nada. «En un papel -advirtió- se firma lo que haga falta», que luego el Gobierno ya verá lo que hace. Iglesias auguró una negociación «larga», con altibajos, pero al final «el sentido común se impondrá» y habrá coalición.
Una impresión que, por ahora, no se tiene en la Moncloa ni en la dirección del PSOE. Celaá admitió la posición preferente de Unidas Podemos, pero no compartió la idea de un Ejecutivo bicolor. Sánchez parte de una posición de fuerza para negociar porque no existe una mayoría alternativa en el Congreso. «O gobierna el PSOE o gobierna el PSOE», dijo el jueves tras recibir el encargo del rey para la investidura. Lo admitió Albert Rivera -«Sánchez es el único candidato que puede formar Gobierno»- y Pablo Casado también lo dio por hecho. Aunque ambos niegan el pan y la sal al líder socialista.
Sánchez comienza el martes las reuniones con Iglesias, Rivera y Casado por ese orden, pero no será hasta la siguiente semana, una vez que se constituyan los ayuntamientos el 15 de junio y se despeje el panorama autonómico, cuando se intensifiquen los contactos.