La ruptura de Vox con el PP en Madrid mediatiza otras negociaciones
El paso de la extrema derecha a la oposición permite a PP y Cs volver a la fórmula andaluza.
El responsable de Vox del comité negociador de los pactos, Iván Espinosa de los Monteros. F. ALVARADO
nuria vega | madrid
Las negociaciones entre el PP y Vox en el Ayuntamiento de Madrid llegaron ayer a un punto muerto. El partido de Santiago Abascal, que aspiraba al menos a una concejalía de área, dio por rotas las conversaciones sobre el reparto de tareas en el consistorio, señaló a los populares como responsables del incumplimiento de su acuerdo previo y renunció a asumir cualquier tipo de cargo municipal. En la práctica supone que pasa a ejercer la oposición y deja en minoría a los conservadores y Ciudadanos. Los puentes, sin embargo, aunque así se temió en un principio, no están rotos. En el Gobierno autonómico aún hay partida y hoy se retoman los contactos.
El de ayer es el último episodio de la complejidad de las relaciones entre las tres fuerzas de la derecha, que se necesitan en muchos ayuntamientos y territorios como la Comunidad de Madrid y la Región de Murcia para gobernar. Estos dos últimos ejecutivos aún están por constituirse y son de vital importancia para el PP, que pelea por retener su menguante poder territorial. De ahí que la decisión de Vox añadiera ayer presión en ambas plazas.
El partido de Abascal sólo hizo extensiva, en todo caso, la ruptura a aquellas ciudades -aunque no especificó cuáles y, en el caso de Palencia, no pareció aplicarse- en las que ocurra lo mismo que en Madrid y decidió romper la discreción acordada y hacer público el pacto, hasta ahora secreto, firmado con los populares el 15 de junio. En el texto, el PP se compromete con Vox al reparto de «concejalías de gobierno» en proporción a los resultados electorales. Un término suficientemente genérico como para alimentar la controversia.
Para cuando en la madrugada del 15 de junio los secretarios generales de PP y Vox, Teodoro García Egea y Javier Ortega-Smith, firmaron su acuerdo, en realidad las grandes áreas del Ayuntamiento de Madrid ya estaban repartidas. Los populares se harían cargo de cinco -Hacienda, Salud, Cultura, Medio Ambiente y Obras- y Ciudadanos, de la vicealcaldía, Economía, Desarrollo Sostenible y Familias. Así lo habían acordado con los liberales y así lo habían trasladado en público horas antes. Eso apuntaba a que el partido de Abascal se había quedado fuera de la junta de gobierno.
Fuentes de la formación de Pablo Casado, sin embargo, defendieron días después que, aunque la coordinación de cada departamento estuviese asignada, siempre podían delegarse competencias y que no era necesario estar en la junta para formar parte del gobierno.
Los de Abascal podrían hacerse con concejalías delegadas -llevar asuntos asociados, por ejemplo, a las áreas de Medio Ambiente u Obras- o de distrito, además de direcciones de entes municipales. Esto facilitaba dos cosas: no soliviantar a Ciudadanos, que no quiere dar la imagen de alianzas de gobierno con Vox, y dar entrada al tercer actor de la derecha en el Ayuntamiento.
Pero, a juicio de los de Abascal, no se pueden conjugar ambas voluntades y el PP «firmó, a sabiendas, un pacto con Ciudadanos que era incompatible» con el sellado con Vox. Este extremo llevó ayer a Iván Espinosa de los Monteros a denunciar la falta de «fiabilidad» de los populares y publicar el documento que habla expresamente de «gobiernos de coalición» a tres.
En todo caso, el paso de Vox a la oposición, aunque arroja incertidumbre sobre los presupuestos municipales, también permite a PP y Ciudadanos volver a una fórmula similar a la que rige en Andalucía.
En el PP relativizaron la ruptura, invitaron a Vox a volver a la mesa de negociación del Ayuntamiento, puesto que no han transcurrido los 20 días que se habían dado de plazo, y no dieron por perdida «hasta el último minuto» la investidura de Isabel Díaz Ayuso en la Comunidad de Madrid, donde necesitan a Ciudadanos y los de Abascal.
Vox ha dejado, por ahora, en el aire si reclamará consejerías, lo que complicaría el pacto. De momento, Espinosa de los Monteros asegura que se pondrán sobre la mesa cuestiones programáticas y que el cumplimiento de sus propuestas será lo que «prime». En todo caso, es la candidata, Rocío Monasterio, quien concretará las condiciones.
La impresión de maroto
El vicesecretario de Organización del PP, Javier Maroto, se mostró convencido ayer de que Vox no permitirá que gobierne la izquierda ni en la Comunidad de Madrid ni en Murcia y que, por tanto, en ambos casos habrá un Ejecutivo regional de centro derecha encabezado por PP y Ciudadanos.