Casado descarta negociar con el Gobierno una quinta ampliación
Pablo Casado, ayer en rueda de prensa telemática en la sede del PP en Madrid. DL
El PP no negociará con el Gobierno una quinta ampliación del estado del alarma. Los populares marcan distancias con el camino que ha trazado Ciudadanos y, tomada la decisión en firme de votar en contra de otra prórroga, preparan ya el discurso con el que dirán no a Pedro Sánchez cuando vuelva a solicitar la autorización del Congreso. Esta vez, en principio, cuentan con una semana para construir el relato. El «viraje» exige un tiempo y una explicación. Ese fue el argumento con el que hace una semana dirigentes nacionales y territoriales del PP desaconsejaron saltar del sí al no al mantenimiento del estado de alarma de forma abrupta. Casado optó entonces por la abstención, pero no sin dar entender en la Cámara baja que esa sería la primera y la última vez. Ahora los populares han elaborado un documento jurídico en el que detallan los apartados de la legislación ordinaria que permitirían, a su juicio, gestionar la desescalada sin recurrir a herramientas excepcionales. Son las mismas leyes que el presidente de la formación conservadora enumeró en el último pleno. Entre otras, la normativa de Salud Pública, la General de Sanidad, la de Protección Civil o la de Seguridad Nacional. Pese a que persisten algunas dudas en sectores del PP sobre el alcance de esta normativa y sobre si permitiría las restricciones vigentes, lo que no tiene vuelta atrás es el voto contra al estado de alarma, cuya aplicación, según Casado, ha sobrepasado las propias costuras de este instrumento. «Esto -elevó hoy el argumento- es ya una cuestión de principios». Por extensión, el líder de los populares rechaza, como lamentan cargos del partido, que cometiera un error estratégico al no negociar con el Gobierno la semana pasada una última prórroga con condiciones. Varias fuentes coinciden en que el movimiento de Ciudadanos, que exigió a Sánchez una serie de compromisos a cambio de respaldar el estado de alarma, ha dejado al PP «fuera de la partida» y en una posición «irrelevante». Además, subrayan que desvincular los Ertes de la vigencia de la declaración extraordinaria era, precisamente, una de las reivindicaciones de los populares.
Casado, sin embargo, no cree que negociar un instrumento que considera superado fuera una opción. De hecho, ayer defendió no haberlo hecho desde que comenzó el confinamiento el 14 de marzo. En ninguna de las prórrogas, aun votando a favor de las tres primeras, el PP enmendó el decreto de alarma en el Congreso. «Me costaba mucho explicar por qué estábamos apoyándolo», pasó página este martes.
No sólo eso. El líder de los populares ha encontrado en la demoscopia la réplica a quienes cuestionan su estrategia: «Respecto a si ha sido un error, hombre, las encuestas parece que no lo ven así». Algunas fuentes de la formación, sin embargo, advierten sobre el riesgo de que el PP esté dejando «hueco» en el centro a Ciudadanos y, dado que no hay elecciones en el horizonte, abogan por no caer en la «tentación» de deslizarse al espacio de Vox. La «alternativa» De momento, la dirección del PP dio a conocer ayer su plan B para la desescalada, tras tildar de «caótica» y «partidista» la manera en la que el Gobierno está conduciendo la desescalada.