España y Rabat rebajan la tensión pero la crisis enfrenta a Sánchez y Casado
Casi 5.600 de los 8.000 inmigrantes que invadieron la ciudad autónoma fueron repatriados
Un biberón junto a un grupo disuadido por antidisturbios marroquíes para no cruzar la frontera. MOHAMED SIALI
La tensión entre España y Marruecos provocada por la llegada de un aluvión de 8.000 inmigrantes sin documentación a Ceuta siguió rebajándose ayer ante la reactivación de controles por parte de la policía marroquí, pero la mayor crisis diplomática que sufre España desde la Transición provocó un duro enfrentamiento entre el presidente Pedro Sánchez y el líder de la oposición Pablo Casado.
Ambos mantuvieron un cara a cara en la sesión de control del Congreso, donde se reprocharon mutuamente acusaciones de deslealtad ante sus respectivas actitudes en un asunto de Estado como el de esta crisis con Marruecos. Una crisis que Sánchez reconoció que no es migratoria, sino «de otro tipo», y que fuentes del Gobierno precisaron después que consistió realmente en «un asalto» a las fronteras españolas. No obstante, se repitieron las llamadas al diálogo y el Ejecutivo observó un cambio de actitud de Marruecos tras haber permitido la llegada de unas 8.000 personas a la ciudad autónoma de las que 5.600 ya han sido devueltas.
Esas devoluciones y el restablecimiento de los controles redujeron la tensión, y el Gobierno recalcó que Marruecos sigue siendo un amigo importante de España. Por eso confía en que regrese pronto su embajadora, Karima Benyaich, después de ser llamada a consultas a Rabat tras hablar con la ministra de Asuntos Exteriores española. Arancha González Laya garantizó que España no alimentará la escalada de la tensión, sino que pretende tender puentes con Marruecos aunque siempre desde la defensa de la integridad territorial y de las fronteras.
Si la crisis con Marruecos se empezó a encauzar, aumentó a cuenta de ella el enfrentamiento entre Sánchez y Casado. El líder del PP afirmó que el Gobierno tiene el apoyo de su partido para garantizar la integridad territorial de las fronteras españolas, pero de inmediato acusó al presidente de errores diplomáticos con Marruecos y advirtió de que «el caos» del Gobierno es la mayor debilidad de España en el exterior. «Ha demostrado que le queda grande el Gobierno. No ha sabido gestionar ni la crisis sanitaria, ni la crisis económica, ni la crisis territorial, ni la crisis internacional», añadió antes de asegurar que hay más lealtad en la oposición que en el Consejo de Ministros. Una intervención tras la que Sánchez pidió a Casado que aclare si realmente apoya o no al Ejecutivo ya que sus palabras cree que demuestran que utiliza cualquier calamidad como la pandemia de coronavirus o «el desafío de un tercer país» para tratar de derribar al Gobierno.
«Queremos saber de qué lado está la oposición, si del interés general o del interés partidista».