Yolanda Díaz lanza Sumar y relega a Podemos: «Quiero ser la primera presidenta de España»

La vicepresidenta se da un baño de masas en Domingo de Ramos rodeada por los damnificados de Iglesias y con Sánchez vigilante

Yolanda Díaz ayer, durante la presentación de su candidatura de Sumar. VÍCTOR LERENA

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León

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La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, anunció ayer de forma oficial que se presentará como candidata a la Presidencia del Gobierno en las próximas elecciones.

«Voy a dar un paso adelante. Quiero ser la primera presidenta de mi país, la primera presidenta de España», proclamó ayer en Madrid. Una posición que contrasta con la ausencia de Podemos, liderada por Ione Belarra, que no acudió a su puesta de largo al no ver cumplida la condición previa de suscribir un acuerdo bilateral de confluencia con Sumar basado en primarias abiertas.

Yolanda Díaz asumió el discurso feminista de Podemos y reivindicó que Sumar es una fuerza «feminista» que promueve igualdad, pues las mujeres «no son de nadie» y están «cansadas» de «tutelas» o ser «ninguneadas».

«Las mujeres no somos de nadie. Yo tampoco soy de nadie», subrayó en pleno clima de tensión con la formación morada, que mantuvo su pulso y no acudió al acto. En sus arengas, Díaz ha afirmado que es hora de que las mujeres sean las «protagonistas» de la historia y que serán «imparables».

Todo ello flanqueada por líderes de más de una docena de formaciones de izquierda, con las presencias destacadas de la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, el coordinador de IU, Alberto Garzón, las dirigentes de Más Madrid, Mónica García y Rita Maestre, su homólogo en Más País, Iñigo Errejón, el secretario general del PCE, Enrique Santiago, y el alcalde de Valencia, Joan Baldoví (Compromís), entre otros, a los que elogió por su trayectoria política sin mencionar a Podemos.

En el polideportivo Antonio Magariños, ante un aforo de 3.000 personas que se vio desbordado —con más de 2.000 personas que no pudieron acceder al recinto y siguieron la intervención en una pantalla exterior— Díaz fue recibida al grito de ‘¡presidenta!’ y proclamó que «hoy empieza todo».

JALEADA y de blanco Impoluto

Fue como una mesías jaleada en el Jerusalén rojo y dividido. La comparación era tan exagerada como inevitable. Pero quién iba a pensar que Yolanda Diaz demoraría hasta este 2 de abril su entronización como candidata a la Moncloa de las izquierdas hoy divorciadas de Podemos y que, justamente, la festividad laica y electoral iba a caer en el Domingo de Ramos. Con medio país ya de Semana Santa y el otro medio con ganas de cogérsela, la promotora de Sumar apareció en el polideportivo Magariños de Madrid aclamada por una multitud fervorosa que componía una procesión literalmente kilométrica y que la aupó a los altares al grito de «¡Presidenta, presidenta!».

De blanco, como el día en que catapultó su programa aprovechando la moción de censura de Vox. Con la sonrisa (casi) perpetua. Como una mesías política entrando en el convulso Jerusalén rojo que ansía, como agua de abril, un revulsivo más allá de la socialdemocracia del PSOE. Aunque si no hay tregua con Podemos, las izquierdas pueden acabar remedando la parodia de la Pasión de los Monthy Python en ‘La vida de Brian’.

Díaz se hizo esperar casi una hora también el día de su coronación entre flores y espinas. Con el respaldo de la quincena de partidos decididos a sumar con Sumar, unidos por el tirón aún a prueba de la vicepresidenta, por la necesidad política ante un ciclo electoral que agudiza la polarización Sánchez-Feijóo y, por qué no decirlo, por un singular revanchismo: no eran pocos, en la mañana de advenimiento en el Magariños, los damnificados por un Pablo Iglesias que ha ido inflamándose conforme avanzaba la convocatoria de Sumar sin acuerdo entre la candidata a la que él designó a dedo y el partido que, él también, fundó. Esa es la espinosa corona, aunque la una y los otros parecen aliviados una vez que las hostilidades malamente camufladas durante meses han reventado. Ya no hay que disimular.

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Díaz sigue siendo la política más valorada en el CIS, pero está por medir su empuje electoral. Y antes de todo eso, cómo van a hacer campaña para el 28-M unas izquierdas con candidaturas pactadas por Podemos con IU mientras su líder, el ministro Garzón, cierra filas con Díaz y ella hace un canto a las formaciones —Más País, Compromís...— que competirán con el partido de Belarra y Montero.