El bipartidismo pelea por el escaño que decanta el peso de León en las generales

El PP y el PSOE refuerzan la campaña para repartirse la representación provincial después de 12 años con compañía

hont1

León

Creado:

Actualizado:

La última vez que quedaron solos hay que buscarla en 2011. Desde entonces, han tenido que compartir el espacio que con anterioridad se habían repartido para ellos dos durante 25 años, al rebufo de la alternancia turnista nacional. Pero el bipartidismo, aquella costumbre que saltó por los aires cuando el estallido de la ocupación de las plazas dio entrada a Podemos y continuó la franquicia de Cs, quiere volver a León este 2023. Con permiso de Vox, que hace cuatro años arañó el escaño por apenas 7.096 votos, el PP y el PSOE aspiran a repartirse León.

El peso político de León se decanta en ese escaño en disputa. La escasa incidencia se traduce en una casi nula atención de primeras figuras que vayan a desfilar por la provincia para reclamar el voto, aunque de las fronteras leonesas hacia adentro mide a las direcciones provinciales de los dos partidos mayoritarios. Un empate, con dos escaños para cada uno, salvaría el honor del PSOE, mientras el PP cuenta con este suelo y anhela que los socialistas caigan, en beneficio de Vox, aunque suponga una merma el total de sus apoyos. Todo con el interrogante de la explosión del leonesismo, que sueña con colocar a un diputado de la UPL por primera vez en el Congreso, y el boqueo de Sumar.

Larga historia

Durante 25 años, desde las elecciones de 1986 hasta 2011, León repartió escaños entre dos partidos

En la pugna, el PP confía en alzarse a la cresta de la ola de las encuestas que colocan a Alberto Núñez Feijóo en la playa de entrada a La Moncloa. Los populares no dudan de que, al contrario que hace cuatro años, esta vez contarán con dos diputados: la presidenta provincial y exdelegada territorial de la Junta, Ester Muñoz, y la excoordinadora autonómica en el Bierzo, Silvia Franco. Los números con los trabajan auguran que no solo superarán los 7.096 votos que les dejaron fuera en 2019, sino que se colocarán por encima del PSOE. En este escenario, les sobraría margen para que, con la caída de apoyos que le vaticinan a los socialistas, el mantenimiento de Vox, aun a costa de parte de su otrora electorado, permita que los de Abascal conserven el escaño que puede hacer juego como socios de gobierno.

El PSOE rema contra esta marea. La lista liderada por Javier Alfonso Cendón espera no perder a su segunda ocupante, la secretaria federal de Igualdad, Andrea Fernández. En 2019, los socialistas se dejaron 7.640 votos entre las elecciones del 28 de abril y las del 10 de noviembre: de 95.536 a 87.896 papeletas. Ahora mismo, las firmarían puesto que les garantizaría el segundo escaño. Pero no tienen el viento a favor, sino al contrario, aunque se agarran a la tabla de los recientes comicios municipales para enarbolar el pabellón del puño y la rosa en medio del temporal con los datos que muestran que, pese a retroceder en Alcaldías y poder, sumaron en global en los 211 ayuntamientos 82.123 votos, frente a los 81.657 del PP. De su capacidad para convencer al electorado de que repitan su comportamiento depende la vuelta del bipartidismo de 2011.

La teoría la rebate Vox. La formación aspira a perpetuar a Juan Pablo Calvo Liste en el escaño que lograron por primera vez en la historia el 10 de noviembre de 2019. Entonces, el sello de Abascal y la debacle de Cs, que pasó de 50.945 apoyos el 28 de abril a sólo 16.731 papeletas y el desahucio de Justo Fernández de su asiento en el Congreso, les dio el privilegio de contrariar al bipartidismo.

Último precedente

El PP no pudo rescatar el bipartidismo por apenas 7.096 votos en 2019 y Vox se coló en el reparto

No quieren perderlo, aunque el horizonte más cercano para medirse muestra que los 40.884 votos de las generales de 2019 se quedaron en 34.612 apoyos en las autonómicas de febrero del pasado año, cuando alcanzaron dos procuradores. No son citas análogas, pero en caso de que se hiciera el reparto en función de esos datos, agarrarían el cuarto escaño, mientras que los otros tres serían para PSOE, PP y la UPL. Lejos de acabar con el bipartidismo, la fragmentación alcanzaría su cuota más alta en la provincia en la etapa democrática moderna.

A este sueño se agarran los leonesistas. Pero conocen de sobra que el comportamiento en las autonómicas, su cita más fuerte, no tiene correspondencia en las generales. Derribar esta máxima les daría un altavoz para la reivindicación de la Autonomía Leonesa en el Congreso de los Diputados, donde se desconoce el sentimiento salvo por anécdotas. Mantenerse cercanos a los 47.952 papeletas de hace apenas año y medio les daría el tercer escaño en reparto, aunque no pierden de vista que en 2019 sólo sumaron 9.588 apoyos.

Cargando contenidos...

Su estrategia pasa por hacerse un hueco en la polarización de bloques que manda. La UPL intentará asentar el mensaje de la necesidad de que León cuente con voz propia, sin siglas vicarias ligadas a los grandes partidos, como logró Teruel Existe hace cuatro años o mantiene con éxito Coalición Canaria. Como complemento deben convencer de que se trata de una ventaja que no tengan un posicionamiento claro de izquierda o derecha, con pactos en los ayuntamientos de la provincia después de las recientes municipales en ambas direcciones y el acuerdo de la Diputación pospuesto hasta rebasar el 23-J. El bipartidismo intentará negárselo.