Los que huyen, se esconden o mueren

Los animales son las otras víctimas de la ola de incendios que asola España y queman los espacios donde habitan

Imagen de un ciervo en un bosque esquilmado por el fuego.DL

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Agencias
Madrid

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Según explica Mónica Colmena, técnico del programa de bosques de WWF, cada grupo animal se comporta como puede ante las fuegos: corriendo en el caso de los grandes mamíferos, o volando, en el de las aves, huyen hacia zonas abiertas y cauces de agua o, en su defecto, se refugian en madrigueras o grietas, como harían los conejos o zorros. En esta huida los que se suelen quedar atrás son los animales que cuentan con una movilidad más reducida, los pequeños mamíferos e invertebrados como reptiles o anfibios que «no tienen margen de escape». Un año después del incendio de 2022 que arrasó 31.500 hectáreas en la sierra de la Culebra, el veterinario Tomás Yanes indicó que el impacto de aquella tragedia sobre lobos, ciervos y jabalíes fue limitado, mientras que especies más pequeñas como liebres o perdices fueron las que sufrieron daños más graves. La movilidad, la capacidad de detectar el fuego o el uso de refugios eficaces son determinantes para sobrevivir, pero la tolerancia a las nuevas condiciones 'postincendio' también es clave en el largo plazo. Así, una vez que los animales han podido escapar de las llamas llegan nuevos desafíos. Normalmente no pueden volver de inmediato a su medio de origen y se enfrentan a desorientación, falta de alimentos o mayor exposición a depredadores, indica Colmena. «El problema es que cuando son incendios extremos, en los que la propagación es bastante explosiva y muy rápida, muchos no llegan a llevar a cabo sus estrategias de supervivencia», declara la técnica de WWF. El patrón, indica, ha cambiado en los últimos 20 años con un menor número de fuegos, pero que cuando se producen suelen ser de gran virulencia. Son los Grandes Incendios Forestales (GIF) que superan las 500 hectáreas y que «van en aumento», indica. La experta añade que esto deviene en más pérdidas de vida para los animales y hace que incluso las especies adaptadas al régimen de fuego mediterráneo pierdan su ventana de tolerancia, al ser expuestas a eventos que superan su capacidad de adaptación. "Aún es pronto para evaluar el alcance» de los incendios actuales, pero pronostica que «los impactos podrían ser más graves en estas zonas atlánticas, y es probable que se vean «desplazamientos hacia zonas seguras, mortalidad directa de especies menos móviles y cambios en la estructura de las comunidades en los próximos meses». Colmena explica que la prioridad tras un incendio es restaurar el hábitat, comenzando por la recuperación de la vegetación.

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