Feijóo coge esta vez las riendas de la negociación para gobernar con Vox
La dirección nacional del PP tutelará ahora el diálogo en Extremadura y también en Aragón
El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, durante su visita el jueves a Granollers (Barcelona).
Giro de guión en las negociaciones entre PP y Vox en Extremadura y Aragón. Ambas formaciones han acordado comenzar de cero y resetear el diálogo para avanzar en las investiduras de María Guardiola y Jorge Azcón y enterrar el fantasma de la repetición electoral. Un «nuevo marco negociador» en el que se implicará la dirección nacional de Alberto Núñez Feijóo, que coge las riendas después de que la relación entre su dirigente extremeña y la cúpula voxista entrase en un punto de no retorno llegando incluso a desafiar Santiago Abascal con pedir su cabeza. «En un contexto de repetición electoral, no podemos quedarnos de brazos cruzados», justifican desde Génova para sentarse a partir de ahora en las dos mesas de negociación autonómica, integrada por los líderes regionales de los dos partidos y por una representante de Bambú.
Desde que asumió la presidencia del PP en abril de 2022, Feijóo había dejado las manos libres a sus dirigentes autonómicos para llevar las riendas de las negociaciones en cada comunidad. Pero ahora el político gallego da un golpe de timón «para facilitar» los acuerdos y para «velar por la coherencia» de los mismos, según arguyó la vicesecretaria de Regeneración Institucional, Cuca Gamarra tras el comité de dirección de los lunes. «Es más bien una labor de acompañamiento», rebajan fuentes del partido conservador, aunque desde la cúpula del PP ya se avanzaba la semana pasada que se estaba tutelando el diálogo en Extremadura por su enquistamiento. Las tensiones habían escalado tanto que incluso Feijóo dio un toque de atención público a Guardiola para que mantuviese la calma y no entrase a los continuos envites de los de Abascal. «Más negociar y menos hablar», fue el mensaje que se le trasladó desde Madrid y que sentó a cuerno quemado a la dirigente extremeña y a su círculo.
Cogiendo el timón, el líder del PP persigue ahora una especie de «marco nacional» en la interlocución para que no haya asimetrías en las peticiones de Vox ni pesen criterios personales, como la conocida animadversión de Abascal con la presidenta extremeña. «Debemos garantizar que los acuerdos sean todos iguales entre sí. Los criterios no pueden cambiar en función de las comunidades», apuntó Gamarra, que insistió en que, el pacto tiene que ser «proporcional y coherente» a los resultados obtenidos por cada partido en las urnas.
En el mismo saco se mete a Aragón donde las negociacionesa avanzan sin mensajes cruzados ni tensiones.