"Región ultraperiférica": qué es lo que Sánchez quiere para Ceuta
La propuesta requiere modificar los Tratados europeos con el respaldo unánime de los 27 Estados miembros de la Unión Europea
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha propuesto convertir Ceuta en región ultraperiférica de la Unión Europea, un estatus que permitiría a la ciudad autónoma acceder a condiciones especiales en fiscalidad, financiación y fondos comunitarios. La iniciativa, presentada este jueves durante su comparecencia en el Congreso de los Diputados sobre la situación de la ciudad, busca mejorar el encaje europeo de este territorio fronterizo con Marruecos.
El cambio propuesto por Sánchez no depende únicamente de España. Conseguir este reconocimiento obligaría a reformar los Tratados europeos, un proceso extraordinariamente complejo que exige el respaldo unánime de los Veintisiete Estados miembros. Actualmente, solo nueve territorios disfrutan de esta consideración especial dentro de la Unión, todos ellos caracterizados por su lejanía geográfica respecto al continente europeo y sus particulares condicionantes económicos.
La propuesta ha generado expectación tanto en Ceuta como en los círculos comunitarios, ya que supondría un cambio sustancial en el tratamiento que recibe la ciudad autónoma desde Bruselas. El estatus de región ultraperiférica conlleva ventajas fiscales y económicas que podrían impulsar el desarrollo de un territorio con características únicas dentro del espacio europeo.
Qué territorios tienen actualmente el estatus de región ultraperiférica
En la actualidad, solo nueve territorios cuentan con el reconocimiento de región ultraperiférica en el seno de la Unión Europea. Entre ellos se encuentran las Islas Canarias, que representan el único caso español hasta la fecha. Completan la lista los archipiélagos portugueses de Azores y Madeira, así como cinco territorios franceses de ultramar: la Guayana Francesa, Guadalupe, Martinica, Mayotte y Reunión.
Estos territorios comparten una serie de características comunes que justifican su tratamiento diferenciado. La gran lejanía respecto al continente europeo constituye el principal factor que los define, aunque no el único. La insularidad, la reducida superficie territorial, un relieve y clima adversos para determinadas actividades económicas y la dependencia de un número limitado de productos son otros elementos distintivos.
El reconocimiento de estas particularidades quedó reflejado en los Tratados europeos. El artículo 349 permite aplicar medidas específicas para compensar las desventajas estructurales permanentes de estos territorios, mientras que el artículo 355 recoge expresamente el listado de regiones que disfrutan de esta consideración especial. Ambos preceptos conforman el marco jurídico que permite a estas regiones beneficiarse de un trato diferenciado.
Las ventajas fiscales y económicas de ser región ultraperiférica
El estatus de región ultraperiférica abre la puerta a importantes beneficios económicos y fiscales. El propio Sánchez ha destacado el régimen fiscal favorable asociado a este reconocimiento durante su intervención parlamentaria. La clave reside en la posibilidad de adaptar determinadas normas comunitarias a las particularidades de cada territorio, algo que resultaría especialmente ventajoso para Ceuta.
En la práctica, este cambio tendría consecuencias directas y tangibles para la ciudad autónoma. Permitiría aplicar condiciones específicas en ámbitos como la fiscalidad, el comercio exterior, la unión aduanera y el acceso preferente a fondos europeos. Entre estos últimos destaca el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), una herramienta financiera fundamental para impulsar el desarrollo de territorios con necesidades especiales.
Además, las regiones ultraperiféricas pueden establecer ayudas de Estado con mayor flexibilidad, aplicar tipos reducidos en determinados impuestos y disfrutar de excepciones en la aplicación de políticas comunitarias cuando estas resulten inadecuadas para sus circunstancias particulares. La adaptación de la normativa europea a la realidad local constituye uno de los principales atractivos de este estatus.
La situación actual de Ceuta en el marco europeo
Ceuta ya disfruta de un régimen propio dentro del ordenamiento jurídico español y europeo, aunque con importantes limitaciones. La ciudad cuenta con reducciones en el IRPF y el impuesto de sociedades, aplica el Impuesto sobre la Producción, los Servicios y la Importación (IPSI) en lugar del IVA y mantiene la consideración de puerto franco, lo que facilita determinadas operaciones comerciales.
Sin embargo, existen diferencias significativas con respecto al tratamiento que recibe Canarias. Ceuta queda actualmente fuera de la unión aduanera europea, una circunstancia que limita sus posibilidades comerciales y su integración en el mercado único. Tampoco disfruta del mismo encaje comunitario que el archipiélago canario, que sí cuenta con el estatus de región ultraperiférica desde hace décadas.
Esta situación genera asimetrías que el Gobierno pretende corregir con la propuesta presentada. El reconocimiento como región ultraperiférica permitiría avanzar hacia la incorporación plena de Ceuta en determinadas políticas comunitarias, aunque con las condiciones especiales que justifican sus particularidades geográficas y económicas. Además, la ciudad podría participar de forma más activa en la Estrategia de Desarrollo que la Comisión Europea diseña específicamente para estos territorios.
El complejo proceso de reforma de los Tratados europeos
Modificar los Tratados de la Unión Europea representa uno de los procedimientos más complejos del Derecho comunitario. La reforma requiere el acuerdo unánime de los 27 Estados miembros, una condición que convierte cualquier cambio en un ejercicio de negociación diplomática de primer nivel. No basta con que España lo solicite; todos y cada uno de los países de la UE deben dar su visto bueno.
El proceso comienza con la presentación de una propuesta formal ante el Consejo Europeo. Posteriormente, se convoca una conferencia intergubernamental que debate los cambios propuestos y busca el consenso necesario. Una vez alcanzado el acuerdo político, el texto debe ser ratificado por todos los Estados miembros según sus respectivos procedimientos constitucionales, lo que en algunos casos implica referéndums nacionales.
Esta complejidad explica por qué las reformas de los Tratados son poco frecuentes y suelen agruparse para abordar múltiples cuestiones simultáneamente. El último cambio sustancial se produjo con el Tratado de Lisboa, que entró en vigor en 2009 tras un largo y accidentado proceso de ratificación. Desde entonces, las modificaciones han sido puntuales y de alcance limitado.
Qué significa exactamente el concepto de región ultraperiférica
El término región ultraperiférica define a aquellos territorios que, formando parte integrante de la Unión Europea, se encuentran alejados geográficamente del continente europeo y presentan características especiales que dificultan su desarrollo económico. Se trata de un concepto jurídico específico del Derecho de la Unión Europea que no tiene equivalente en otros sistemas legales.
Esta figura surgió del reconocimiento de que aplicar las normas comunitarias sin adaptaciones podría resultar contraproducente para determinados territorios. La lejanía, la insularidad y la dependencia económica de un número reducido de productos constituyen factores estructurales permanentes que justifican un tratamiento diferenciado, no excepcional, sino adaptado a su realidad.
El concepto se diferencia de otras categorías como los países y territorios de ultramar, que no forman parte de la Unión Europea aunque mantienen vínculos especiales con ella. Las regiones ultraperiféricas son territorio europeo pleno a todos los efectos, con la particularidad de que el Derecho comunitario se aplica en ellas con las modulaciones necesarias para garantizar su viabilidad económica y social.
Dudas frecuentes sobre el estatus de región ultraperiférica
Una de las cuestiones más habituales es si cualquier territorio alejado puede solicitar este reconocimiento. La respuesta es negativa: no basta con estar lejos del continente para ser región ultraperiférica. Los Tratados europeos establecen criterios objetivos que deben cumplirse de forma acumulativa, incluyendo la insularidad o situación ultraperiférica, la reducida extensión, las condiciones climáticas y económicas adversas y la dependencia de productos limitados.
Otra pregunta frecuente se refiere a si este estatus puede retirarse. Teóricamente, una reforma de los Tratados podría eliminar el reconocimiento, aunque nunca se ha producido esta circunstancia. La permanencia del estatus está vinculada a la persistencia de los condicionantes que lo justifican, factores de carácter estructural y, por tanto, difícilmente reversibles.
También surge la duda sobre las obligaciones que conlleva este reconocimiento. Las regiones ultraperiféricas deben cumplir con el ordenamiento europeo en igualdad de condiciones que el resto de territorios, salvo en aquellos ámbitos donde expresamente se establecen adaptaciones. No se trata de un régimen de exención, sino de modulación de determinadas políticas comunitarias para hacerlas compatibles con las particularidades territoriales.
Los precedentes de ampliación de regiones ultraperiféricas
El listado de regiones ultraperiféricas no ha permanecido inmutable desde la creación de la Unión Europea. El caso más reciente de ampliación fue Mayotte, territorio francés situado en el océano Índico que obtuvo este reconocimiento en 2014, tras modificar su estatus jurídico dentro de la República francesa y pasar de ser una colectividad de ultramar a un departamento de pleno derecho.
Este precedente demuestra que la incorporación de nuevos territorios es posible, aunque requiere tiempo y voluntad política. El proceso de Mayotte tardó varios años en completarse, desde la expresión de la voluntad de los ciudadanos mediante referéndum hasta la efectiva modificación de los Tratados europeos que permitió su inclusión en el artículo 355.
La experiencia de Mayotte ofrece lecciones aplicables al caso de Ceuta. La unanimidad de los Estados miembros resultó esencial para culminar el proceso, al igual que la capacidad de demostrar que el territorio cumplía con los criterios objetivos establecidos en el artículo 349 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. Sin estos dos elementos, cualquier aspiración de obtener el estatus de región ultraperiférica quedará en una mera declaración de intenciones.