Prisiones se opone a la medida que la jueza basa en que han cumplido tres cuartas partes de su condena

Otros dos etarras salen de la cárcel al otorgarles Ruth Alonso el tercer grado

La juez de vigilancia penitenciaria de Bilbao, Ruth Alonso, concedió ayer el tercer grado penitenciario a dos presos de ETA que han cumplido t

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Colpisa - MADRID.

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La resolución reabrió la polémica que desató esta misma juez tras excarcelar al etarra Félix Gil Ostoaga -que salió tras cumplir 12 años de cárcel a pesar de estar condenado a 298- que después se suicidó, y en un momento en el que el Gobierno pretende endurecer los castigos para los terroristas. Ese endurecimiento persigue el cumplimiento efectivo -hasta 40 años- de las penas y el traslado a la Audiencia Nacional de la capacidad de decidir acerca de la concesión de beneficios penitenciarios. Ruth Alonso intentó en un primer momento evitar pronunciarse sobre las solicitudes de cambio de régimen penitenciario presentadas por los abogados de los dos etarras. Para ello dirigió un escrito al Tribunal Superior de Justicia del País Vasco en el que alegó que su imparcialidad había sido cuestionada a raíz de la concesión de libertad condicional a Félix Gil Ostoaga. El alto tribunal vasco rechazó esos argumentos, por lo que la juez tuvo que pronunciarse y decidió conceder el régimen de semilibertad a Luis María Azkargorta y Mari Ángeles Pérez del Río. Ambos abandonaron ayer mismo la prisión de Martutene. En concreto, Luis María Azkargorta cumplió 14 de los 45 años de cárcel a los que fue condenado en 1987 por colaboración con banda armada y por participar en la preparación de varios atentados frustrados. Mari Ángeles Pérez del Río estuvo en prisión 10 de los 27 años de condena que pesaban sobre ella por colaborar en el año 1992 en la comisión de un atentado que costó la vida a un guardia civil en la localidad vizcaína de Getxo. Discrepancias La decisión de dejar en libertad a los dos miembros de ETA se tomó tras un intercambio de opiniones contradictorias sobre la conveniencia de aplicarles o no los beneficios. Así, los informes favorables señalaron que Azkargorta está en la actualidad desvinculado de la banda e incluso rompió con el resto de presos de ETA recluidos en Martutene, de los que se distanció. Pérez del Río habría mostrado su voluntad de reinsertarse en la sociedad. Frente a estos informes, la Junta de Tratamiento Penitenciario del centro se opuso de forma rotunda a la reclasificación de los dos presos. Finalmente, la juez Ruth Alonso desestimó la postura de la junta y falló a favor de los reclusos. La magistrado justificó su decisión en la necesidad de aplicar el mismo criterio a todos los presos y añadió que espera que la liberación de estos dos terroristas no desate una tormenta como la que hubo tras la excarcelación de Gil Ostoaga. La liberación de Azkargorta y Pérez causó malestar en las filas del Gobierno y en el Ministerio del Interior. El ministro Ángel Acebes aseguró haber acogido esta decisión desde el «máximo respeto» a la independencia de los jueces. Pero añadió que al Ejecutivo y al departamento que él dirige «no nos gusta nada ver a los terroristas en la calle». Por eso, recordó que el Gobierno impulsa en la actualidad varias medidas para evitar que casos como este se repitan.

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