La Cruz Roja califica de «horror» los ataques en Irak

Washington apoya a los soldados que tirotearon a civiles

Washington se ha mostrado impasible sobre la muerte de civiles en las batallas por el control de las ciudades camino de Bagdad y ha respaldado a los soldados que se encontraban en el control

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Agencias
León

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«Hicieron lo correcto», ha afirmado el Pentágono. Además, el mando estadounidense ha anunciado que proseguirá con las medidas de seguridad, ya que prima «el derecho de autodefensa» de sus tropas. La verdad sobre las atrocidades de la guerra empieza a aflorar a través de las plumas de algunos periodistas embedded. Uno de ellos fue testigo el lunes de cómo 10 civiles -siete, según el Pentágono- morían a manos del Ejército norteamericano en un control situado cerca de Najaf. William Branigin describía con detalle en el Washington Post cómo un vehículo con 13 civiles a bordo se aproximó al puesto de control y fue acribillado a balazos por los norteamericanos. Según la versión del periodista, el capitán Johny Rohnson, de la Tercera División de Infantería, gritó desesperado contra su batallón al darse cuenta de que habían asesinado a cinco niños menores de cinco años y a otras tantas mujeres. «¡Habéis matado a una familia por no disparar a tiempo los tiros de advertencia!». Minutos después, mientras los militares le entregaban bolsas para cadáveres a los familiares de las víctimas, que insistieron en llevarse a sus muertos para enterrarlos, el sargento Mario Manzano, médico del Batallón Bravo, que intentaba ayudar a tres heridos, exclamaba: «Es lo más horrible que he visto en mi vida y espero no volverlo a ver nunca más». Poco después, Johnson ordenaba situar carteles de advertencia en árabe para que todos los vehículos paren a tiempo. El miedo a que se repita un ataque suicida como el que ocurrió durante el fin de semana en otro puesto de la carretera de Najaf, donde murieron 3 soldados, ha disparado las precauciones y ante cualquier vehículo árabe que se aproxima a los soldados, éstos tienen órdenes concretas: un tiro de aviso, uno al motor y... ¡fuego! La información publicada por el Post creó una incómoda situación para el Pentágono, que se apresuró a dar la versión oficial según la cual los soldados habrían disparado porque el vehículo no frenó ante las advertencias de los militares. Aun así, el General Brooks, acosado por las preguntas de los periodistas en el Comando Central, dijo que se había abierto una investigación. «Lamentamos las muertes pero desgraciadamente son inevitables». Brooks insinuó que las víctimas podrían incluso ser escudos humanos utilizados por los «viles» iraquíes, a los que en última instancia el general responsabilizó de las muertes. «La sangre mancha las manos del régimen iraquí. Se trataba de mujeres y niños que están en medio del campo de batalla», explicó. Donald Rumsfeld, que compareció junto al general Richard Myers horas después, ni siquiera nombró el suceso, al que

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