«Los ciegos ataques son contrarios a las leyes internacionales de protección de lugares arqueológicos» Unesco
Los britanicos entran en Basora sin resistencia
Un ciudadano de Basora levanta los brazos ante la llegada de las tropas aliadas a la ciudad
La estrategia de avanzar hacia Bagdad desde el sur, evitando la conquista de los principales núcleos urbanos, se ha revelado efectiva desde algunos puntos de vista. En una docena de días, los aliados han atenazado el corazón del régimen iraquí y han evitado el coste político de miles de bajas, tanto de sus soldados como de la población civil. Sin embargo, este espectacular avance ha traído como contrapartida la creación de bolsas de resistencia en ciudades clave, como Basora, Nasiriya, Nayab o Kerbala, que amenazan las líneas de aprovisionamiento en la retaguardia. Ahora, el plan de guerra está comenzando a cambiar. Mientras en Kerbala se lucha casa por casa, en Basora los británicos han iniciado una maniobra similar a la de los estadounidenses en Bagdad: penetrar en la ciudad con tanques Challenger y blindados Warrior sin llegar al centro y controlar el aeropuerto. Esta acción ha sido confirmada por la televisión Al Yazira. La incursión de este domingo llegó hasta la mitad del trayecto hacia el centro, según el capitán de los Guardias Irlandeses Michael Garraway, que explicó que están intentando desalojar a los fedayines de sus posiciones «minimizando los daños a los edificios y a los civiles. No ocupamos sus posiciones, nuestro objetivo es entregar esta ciudad a sus habitantes». Escasa oposición Mientras los Royal Marines se enzarzaban en una fiera lucha contra los seguidores de Sadam Husein en los suburbios del suroeste, los británicos lograron establecer por primera vez controles militares dentro de la ciudad. Por su parte, la 7ª Brigada Acorazada, las célebres «Ratas del Desierto», avanzaban por las calles con escasa oposición «generalmente desorganizada». Uno de los objetivos de estas maniobras era, en palabras del portavoz de las tropas británicas, Al Lockwood, «confirmar a la población que estamos aquí y que venimos a liberar la ciudad». La desorganización de la defensa no excluye, o quizá fomenta, que los paramilitares del partido Baaz sigan disparando contra la población civil, según fuentes aliadas. Este domingo, siempre de acuerdo con estas fuentes, los guerrilleros abrieron fuego con sus rifles de asalto AK-47 contra una camioneta que salía de Basora. El resultado fue un granjero de 18 años herido que relató su experiencia a las tropas británicas, después de huir junto a tres de sus primos. El joven contó que los paramilitares estaban vestidos de civiles y que disparan a quienes intentan abandonar la ciudad. Añadió que los leales a Sadam se han empeñado en una campaña de terror e intimidación, que incluye arrestos y torturas, para empujar a los habitantes a resistir a los invasores. Para no ser menos que Bagdad, en Basora también se ha iniciado una discusión sobre la posible muerte de uno de los dirigentes del régimen. Si en la capital del país la incógnita es el estado de salud del propio dictador, en la capital del sur lo es la supervivencia de su primo, el general Alí Hasan al Majid Alí el Químico. Mientras algunas fuentes creen que el propio Alí sucumbió, el ministro de Información iraquí, Mohamed Said al Sahaf, dijo en Bagdad a los periodistas: «Dejad que se sigan haciendo ilusiones...» En el centro del país, en Kerbala, a un centenar de kilómetros al sur de la capital, las tropas norteamericanas consiguieron penetrar este domingo en el centro de la ciudad santa de los chiíes, tras duros enfrentamientos con los paramilitares en los que hubo bajas por ambas partes.