«A la coalición le llevará tiempo convencer a los iraquíes de sus buenas intenciones» Geoff Hoon (secretario británico de Defensa) Los analistas avisan que las tensiones económicas y políticas entre los países productores aumentarán
El control americano del crudo iraquí amenaza con dinamitar la Opep
El londinen
Como consecuencia de los destrozos habidos en los campos petrolíferos iraquíes en las guerras precedentes, así como a causa de las limitaciones impuestas por Naciones Unidas en aplicación del programa Petróleo por Alimentos, durante los últimos doce años Irak ha comercializado una media diaria inferior a los 2 millones de barriles. Esta circunstancia ha permitido a otros países (en especial a Kuwait, Arabia Saudí, Irán y Libia) aumentar sus exportaciones. Cuando la actividad económica iraquí se normalice, y si por ende Huseín ha pasado a la historia, la irrupción en los mercados de una oferta iraquí más voluminosa «desatará disputas en al Opep que tendrán consecuencias imprevisibles, pero en todo caso negativas para la organización», subrayan los analistas. Tanto los expertos de esa prestigiosa entidad como los de los gobiernos productores auguran que Estados Unidos aprovechará el control de Irak para debilitar e incluso dinamitar el poderío de la Opep. El panorama energético es, cuando menos, inquietante. No en vano a las incertidumbres iraquíes se suman, por un lado, la explosiva situación nigeriana y, por otro, el creciente descontento de los miembros de la Opep que producen por debajo de las cuotas que tienen asignadas; por ejemplo, Argelia y Nigeria. Si estos países, al igual que ya han hecho otros productores ajenos a la organización (México, Noruega y Rusia), hacen uso del 100% de su cuota habrán acertado quienes, como la ministra Ana Palacio, afirman que la guerra y el derrocamiento de Huseín servirán para provocar un notable abaratamiento del petróleo. Los países árabes acusan a sus respectivos gobiernos de ceguera política por permitir en silencio la invasión de Irak.