Los partidos mayoritarios adelantan la campaña electoral en busca de votos
La guerra habrá terminado, pero quizá no sus efectos. La campaña electoral para los comicios del 25 de mayo, que comenzará en la práctica a primeros de mes, estará marcada por primera vez por las repercusiones de un conflicto bélico que ha enfrentado como nunca al Gobierno con los partidos de la oposición. Los «aparatos» de las fuerzas políticas aprovecharán el paréntesis de la Semana Santa para calentar motores y ultimar los preparativos de una campaña que se prevé bronca y con resultados inciertos. El Partido Popular pondrá todo su esfuerzo en la lucha contra la abstención de sus votantes tradicionales mientras que el PSOE intentará atraer a los electores descontentos con el Ejecutivo, al voto joven y al electorado que se quedó en casa en las últimas generales para alzarse como primera fuerza. Tras siete años de gloria, el PP se enfrenta a unas adversas circunstancias que ni sus estrategas más pesimistas se atrevieron a pronosticar. Las encuestas que casi diariamente se reciben en la sede popular de la madrileña calle Génova no contribuyen a levantar los ánimos aunque el inminente fin del conflicto armado ha dado un respiro. La mayoría de los dirigentes populares admite sin ambages que los resultados de los comicios de mayo serán malos. De acuerdo con su análisis, la guerra de Irak, sumada al desastre del Prestige, ha tenido como primera consecuencia la movilización de la izquierda que, después de años de pasividad, «ha salido del armario», como apunta un destacado diputado del PP, y ya no se quedará en casa. La dirección del PP no cree que se vaya a producir un trasvase de votos al PSOE por más que algunas encuestas apunten que un 5% de los electores populares se inclinaría a favor de los socialistas. Lo que teme, sobre todo, es la abstención. El primer objetivo del PP será, por tanto, la movilización de su electorado y la lucha contra el desánimo de sus propios militantes a pesar de las llamadas «al orgullo» de su presidente José María Aznar. En la sede del PSOE, por el contrario, suenan campanas de alegría y hasta sus responsables admiten que el crecimiento electoral de su partido será no tanto por méritos propios sino por los errores del adversario. El objetivo que se ha fijado al Ejecutiva federal es en cualquier caso muy ambicioso: superar al PP en 250.000 votos. Así lo ha anunciado el secretario de Organización, José Blanco.