La Europa de Veinticinco reclama un «papel central» para Naciones Unidas en la reconstrucción del país
Blair y Aznar pactan con Alemania y Francia la actuación de la UE en Irak
Los socios europeos están a tiro de piedra de volver a reconstruir el castillo de naipes de la unidad en torno al crisis de Irak con un pacto
Los cuatro países comunitarios que forman parte del Consejo de Seguridad de la ONU -Francia y Reino Unido, miembros de permanentes, junto a Alemania y España, en calidad socios temporales- alcanzaron un acuerdo que de momento nadie a cuestionado y que abriría la puerta a la participación de la Unión Europea (UE) en la reconstrucción del país que surgirá de las cenizas del régimen de Sadam Huseín. Londres y Madrid redactaron junto a París y Berlín un borrador de declaración en el que se esbozan los papeles que tendrían la UE y la ONU en la posguerra iraquí. Según las filtraciones que ayer se fueron conociendo a cuentagotas en la capital griega, el texto de esta declaración aboga por una «contribución activa» de la Unión al futuro de Irak, si bien admite que la seguridad y la estabilidad del país corresponde en estos momentos a las fuerzas de la coalición anglo-norteamericana. El nuevo clima de entendimiento forjado en Atenas fue posible merced a una conversación telefónica mantenida entre los presidentes francés, Jacques Chirac, y estadounidense, George Bush, en las horas previas a la cumbre, al que siguió un encuentro personal celebrado en Hannover entre el primer ministro británico, Tony Blair, y el canciller alemán, Gerhard Schröder. El propio presidente español, José María Aznar, manifestaba ayer que «ahora estamos en otra fase (...) en la que el realismo, al final, tiene que imperar» e incluso aludió a que la UE «puede hacer muchas cosas en Irak»; especialmente en ayuda humanitaria. La pragmática línea de entendimiento abierta por los cuatro socios europeos que forman parte del Consejo de Seguridad se vio reforzada ayer por un desayuno de trabajo entre los ministros de Exteriores de España, Reino Unido, Francia y Alemania, al que también acabaron sumándose los representantes de Bulgaria y Rusia, países que también son miembros del citado órgano de Naciones Unidas. Estos contactos se vieron reforzados, instantes antes de que tuviese lugar la solemne firma de los tratados de adhesión a la UE, por una reunión bilateral entre Chirac y Blair, que respaldan crear un puente aéreo para trasladar a Europa a heridos en la guerra de Irak. Asimismo, Aznar se veía por separado con Annan en una iniciativa que hace pensar en la aprobación de una nueva resolución de la ONU sobre Irak. Posteriormente, el borrador de declaración pactado a cuatro fue presentado a la nueva Europa de los Veinticinco durante el almuerzo de trabajo y, según fuentes de la presidencia griega, ninguna delegación puso objeciones al texto y, es más, incluso se pusieron de acuerdo en darle un «papel central» a la ONU en la posguerra.