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León

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«No me llames iluso», canta repetidamente la candidata. 11.30: rueda de prensa y mercado. Los periodistas de la ciudad astorgana esperan a Isabel Carrasco en el Hotel Gaudí, donde da una rueda de prensa. Además de los medios de comunicación, la esperan en la mesa bizcocho, tarda de queso y mantecadas, que ni toca. Sólo café, y frío. Los relojes de la ciudad tocan a mediodía. Es hora de salir a pedir el voto en el mercado, repleto de gente. «Tome señor [le entrega un programa con su foto], y que no se le estropee la vista», le dice a un anciano mientras continúa repartiendo bolígrafos, perfumador de bolso, mecheros y gafas de sol. «Yo que soy del PP de toda la vida, y ni un perfumador», se queja una mujer. «Tome el perfumador», responde con la rapidez de quien no quiere dejar escapar ese voto. En la caravana de Embutidos Juan le ofrecen queso mantecoso. Después curiosea unas flores y se interesa por la diformoteca, una especie de margarita blanca con el envés violeta. Allí se encuentra a un octogenario, quien alardea de medicina natural. Da un consejo a la candidata para alargar la vida: «Pero si tú eres una pollita todavía. Tú mira: por las mañanas, lo primero que hago es ir al baño y hacer de vientre; me limpio bien. Después lleno el bidé con agua fría y me pongo la mano bajo vientre y me lavo bien. Espabilo que no veas. Y para comer, cebolla, ajo y limón. Le aseguro a usted que llegará a los 82 años como yo». Respuesta: «No me gusta la cebolla, así que me parece que no, que no llego». «¿Isabel Carrasco, verdad?», le pregunta una vendedora cuando la candidata se le acerca para saludar. «Sí, señora», contesta con un pitillo en la boca. «La reconozco por la tele, menudo carácter. A usted no se le echa nadie encima, ¿eh?». «Hay votos que es muy difícil sacarlos», comenta entretanto el alcaldable del PP en Astorga, que la acompaña durante toda la visita. La candidata entra en una tienda y se interesa por los visillos. «Me encantan todas estas cosas». Se refiere a los manteles y cortinas de lino que se exponen en el escaparate. La propietaria se queja de que el traslado del mercado les ha perjudicado y pide al candidato popular que haga algo si alguna vez llega a la Alcaldía. Compromete su voto. 14.07. Hora del vino o del Biosolán. El séquito que ha acompañado durante todo este tiempo a la candidata, entre ellos la procuradora Natividad Cordero Monroy, decide parar a tomar un aperitivo en un bar, en el que tampoco se pierde baza para pedir el voto. Ella pide Biosolán de frutas. Le traen otra bebida similar, pero lo rechaza porque tiene leche. Pide agua mineral, que bebe mientras sigue el informativo de TVE en Castilla y León. En ese momento retransmite el mitin del candidato a la presidencia por el PP, Juan Vicente Herrera, que se encuentra en Miranda. De allí se va otra vez al Hotel Gaudí, donde la espera un centenar de empresarios de la comarca para comer cocido, y nunca mejor dicho lo de empresarios, porque tan sólo hay una mujer. Aprovecha el acto para presentar al alcaldable popular. Sabe moverse muy bien en un mundo de hombres. 17.30: hacia Bembibre. Después del cocido -no rompe el régimen porque tocaba fabada- se dirige hacia Bembibre. Vuelve a estudiar datos, e inversiones. Pide al chófer que no corra mucho para no llegar con mucha antelación. Al final, media hora antes se toma un café frente al consistorio, donde la espera el alcaldable. Visita la sede del PP, las obras del plan parcial del casco antiguo, un nuevo parque en el barrio de Socuello y el polígono industrial. Se vuelve a encontrar con periodistas. Y también con un viejo amigo, Federico, un minero a quien admira por eso y por llevar años trabajando en la brigada de salvamento. Le llama por teléfono y Federico, aunque acaba de salir de la mina, acude al instante para estar con ella. Recibe una llamada y le cuentan que el número uno de la lista autonómica del PSOE se ha salido del tiesto y ha criticado la gargantilla con la palabra «Sex» que lució en un acto electoral del PP. El collar en cuestión había sido motivo de conversación con el periodista a primera hora del día, no por atrevido, sino por acertado. 20.24: hacia el mitin de Fabero. La magestuosidad del atardecer entre las montañas que bordean la cola del pantano de Bárcena advierte de la cercanía de Fabero, un municipio de izquierdas, difícil pretensión para el PP. Se preocupa por un conato de incendio en un monte mientras sigue estudiando datos para ofrecer su discurso. Es la segunda vez que lo hace en el día; la primera fue en Astorga. Antes del mitin se reúne con el alcaldable del PP en Fabero, que ofrece un discurso muy crítico con el actual alcalde. Le siguen varios cargos comarcales del PP y, finalmente, la candidata, que recupera fuerzas de un día agotador y ofrece con intensidad las propuestas de su partido sin mirar un solo papel. Frente a ella tiene a medio centenar de vecinos de todo tipo, a quien parece difícil contar que Castilla y León roza el pleno empleo masculino o que dos de cada tres nuevos contratos en la comunidad son de mujeres. Defiende en su mitin que Fabero debe cambiar de alcalde para unirse al tren del progreso de las cuencas mineras, como ha ocurrido en Toreno, municipio colindante y que ha sabido aprovechar los fondos Miner para cambiar de cara, dice en resumen. 22.11: embutido y viaje de vuelta a León. Al salir del mitin le espera Manuel Orallo, alcalde de Fabero antes de la instauración de la democracia, con quien charla abiertamente durante un buen rato. Antes de patir hacia León, el candidato de Fabero hace honor de la hospitalidad berciana ofreciendo un vino español con embutido de la casa, tortilla de patata, vino de la tierra y rosquillas también caseras en un merendero situado en el bajo de su residencia. Su mujer y probablemente las del resto de los candidatos han preparado el manjar. Tino, el chófer, come todo lo que puede. También Alfredo, el responsable de prensa. No así Toño, que sigue el régimen. Tras la despedida, ya a las once de la noche, el monovolumen de campaña regresa a León. En la hora y media de viaje -aunque a oscuras, no deja de perguntarse dónde se encuentra el polígono de Villadangos-, la candidata recuerda anécdotas de cómo fue su etapa en la que puso en marcha la Delegación Territorial de la Junta en León. Lo recuerda como una etapa dura pero gratificante como reto personal. «Yo me acuerdo que había un acto público, y allí me presentaba antes que nadie. A lo mejor me pregunta el gobernador qué pintaba yo allí, y le contestaba que lo mismo que él», recuerda. A pesar de que ya es tarde, la candidata llama por teléfono al domicilio familiar del vicepresidente de la Junta, a quien le informa del disgusto con los sindicatos por el asunto Antibióticos. Seguidamente llama a los responsables de ambos sindicatos. Da por terminado el día. Llega a su casa a las doce y media de la noche. En la acera repasa los deberes con su equipo: el día siguiente no será menos intenso, y además se someterá a un debate político organizado por este periódico. Se va a su casa para descansar; lo hace un animal político.

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