Titular: 2 línea(s) Titular: 1 línea(s)

Titular: 2 línea(s)

Publicado por
Marco Romero Redacción - LEÓN.
León

Creado:

Actualizado:

9.55: el primer cigarro. Un zumo de naranja «a tope», miel para cuidar la garganta, un café con leche, una sola tostada con margarina Flora Pro-activ y mermelada Helios -recalca lo de Helios, marca «de la comunidad»- componen el bodegón de la mesa donde desayuna la cabeza de lista de la candidatura leonesa del PP a las Cortes autonómicas y actual consejera de Economía y Hacienda, Isabel Carrasco. Son las diez menos cinco de la mañana cuando sale del portal. Lleva un pantalón de Dolcce & Gabanna estampado con portadas de revistas de moda, una chaqueta de Max Mara color pistacho, botas y bolso a juego blancos y un pitillo de Malboro en la boca. Será el primero de dos paquetes que compra en un estanco cercano a su casa. También pide dos cajas de chicles Trident. Son de menta. Va caminando hasta la sede del PP en una mañana de mucho calor, circunstancia que le afecta a la tensión. Allí le espera el presidente provincial, la gerente del partido -siempre interesada por las notas del periodista-, el delegado de la Junta, el responsable de relaciones con los medios de comunicación, el número cinco de lista autonómica, uno de los vicepresidentes de la Diputación y el coordinador de la campaña. Leen la prensa y programan la jornada repartiéndose los actos en base al cronograma semanal. Primer sobresalto. Los titulares de la prensa recogen que el comité de empresa de Antibióticos pide la mediación del PSOE ante la UE para conocer nuevos detalles sobre la reestructuración del grupo propietario de la mayor industria de la provincia. «¡Esto es de Juzgado de Guardia!», exclama Carrasco. «Hay que resolverlo. Dame el teléfono que voy a llamar a Valladolid». Primero se pone en contacto con el líder sindical de CC.OO. en la comunidad, y después con el de UGT, a quien pertenece el presidente del citado comité. El enfado responde a la ruptura por parte de UGT del pacto tácito que mantenían Gobierno autonómico y sindicatos para llevar con discreción y sensatez las negociaciones con la firma italiana que posee la empresa química para garantizar su permanencia en León y, consecuentemente, los puestos de trabajo y los planes de inversión comprometidos. «A qué jugáis después de todas las reuniones que hemos tenido», dice Carrasco durante esta bronca matinal a un dirigente ugetista. Por lo que se deduce de la respuesta, el citado líder sindical explica que no puede hacer nada porque las declaraciones a los medios están hechas por José Antonio Toral, de UGT, en calidad de representante de los trabajadores, cosa que la candidata no entiende muy bien: «Pero qué pasa con vosotros, sois a una hora una cosa y a otra hora, otra. No entiendo nada». «Hombre, sí -añade-, si llevas esto a la Unión Europea se escucha el escojono en África. Es vergonzoso» Tras la tormenta, la calma. Se habla de quién va a ir al debate organizado por este periódico, de cómo se desdoblarán los candidatos para conseguir una mayor presencia pública y valora la idea de haber hecho unos programas de mano, muy prácticos para el ciudadano. También se dice que las banderas del PSOE son mejores porque también se enganchan por abajo. Ha pasado ya una hora, y la candidata echa en falta un café. Enciende otro pitillo. Con la seguridad de quien no deja de tomar decisiones en cada instante, saluda a un tal Pepe, a quien le dice que se va para su pueblo. Se refiere al Bierzo, donde la espera una apretada agenda después de su visita matinal a Astorga. 10.57: camino a Astorga. Se sienta en el sillón que acompaña a Tino, el conductor del monovolumen que la llevará de punta a punta de la provincia hasta el próximo día 23, pidiendo el voto en la calle, en los mercados, en las tiendas y en los bares si es necesario. Vuelve a echar en falta un café. Antes de que el coche salga de León, la candidata pide al secretario general de su consejería que le entregue unas carpetas cargadas de papeles. Son los datos que se va a estudiar para la rueda de prensa que la espera en Astorga. Lleva un ritmo frenético de llamadas telefónicas. Entre conversación y conversación aprovecha algún minuto para contar al periodista que sigue un régimen que hoy le permite comer fabada y natillas. Habla maravillas de su endocrino, con consulta en Avilés y Gijón. No deja de recomendarlo, y son ya tantos los que ha convencido que el médico ya bromea con abrir un despacho en Valladolid. Una de sus víctimas es Antonio Silván, su mano derecha, quien con un esfuerzo hercúleo cambia el cocido por ensalada y los ricos embutidos y vinos del Bierzo por un estómago vacío.

Cargando contenidos...