Sánchez Borrallo viaja a Turquía con carácter urgente cinco meses después del siniestro aéreo

Trillo ordena investigar si la tripulación del YAK había bebido

El responsable turco de la investigación asegura que un piloto estaba ebrio al estrellarse el avión.

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Pilar Fernández - zaragoza
León

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El Ministerio de Defensa, ante la difusión de informaciones que apuntan a que uno de los tripulantes del Yakovlev siniestrado estaba ebrio, envió ayer a Turquía «con carácter urgente e inmediato» al general Sánchez Borrallo, vocal español de la comisión internacional de investigación del accidente, para que compruebe si los datos publicados son ciertos. Según el comunicado oficial del ministerio, el presidente de la comisión de investigación turco-ucraniana, Umit Cendek, negó oficialmente a las autoridades españolas que exista dato nuevo alguno sobre las necropsias de los integrantes de la tripulación, lo que descartaría las informaciones anteriores. Pese a ello, la Cadena Ser ofreció este martes una entrevista con Cendek en la que el presidente de la comisión confirma que uno de los pilotos del Yakovlev estaba ebrio, según la autopsia, aunque aclara que no iba en la cabina, sino que era del personal de refuerzo. La nota de Defensa indica que, tras escuchar esta grabación, Sánchez Borrallo volvió a hablar con Cendek, que le dijo que no había hablado con medio de comunicación español alguno y que ignoraba de donde salían esas noticias. La Cadena Ser negó ayer que exista posibilidad alguna de error sobre la identidad de la persona que realizó las declaraciones a la emisora y reafirmó que era Cendek. Confirmación de Turquía Las autoridades turcas que investigan el siniestro han confirmado que uno de los pilotos y una azafata se encontraban en estado de embriaguez, según informó el lunes el periódico el Heraldo de Aragón . El análisis de los restos de los cadáveres de la tripulación del avión ucraniano, de la compañía Um Air, ha demostrado que al menos el piloto ayudante del comandante y una de las azafatas superaban «con holgura» los límites legales europeos de 0,2 por mil de alcohol en sangre, cantidad que no puede ser excedida bajo ninguna circunstancia. Además, las normas internacionales de aviación prohíben a todos los integrantes de la tripulación el consumo de alcohol durante las ocho horas previas al inicio del vuelo. Esos datos confirmarían una anterior sospecha, pues la comisión turco-ucraniana que investiga las causas de la tragedia trabajó en la escucha de las conversaciones entre los dos pilotos grabadas en una de las «cajas negras» para detectar signos de embriaguez en ellos. Militares de la Base Aérea de Zaragoza habían explicado, poco después de que la aeronave se estrellase contra una montaña en las proximidades de Trabzon, que la tripulación ucraniana -compuesta por doce personas- estuvo bebiendo en la cantina del aeropuerto de Manás, en Kirzisgstán, donde se realizó una escala de unas seis horas para repostar combustible. En el depósito se cargaron 15.500 litros de combustible, frente a los 22.000 de capacidad con que cuenta la aeronave. «Si uno de los pilotos estaba ebrio, habrá responsabilidades y tiene que pagar el culpable» RAFAEL MARTÍNEZ CRESPO Padre del sargento Martínez Micó

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